miércoles, 16 de diciembre de 2015

Editorial Traficantes de Sueños entrevista a Paloma Saiz



Para Leer en Libertad AC es un proyecto cultural de fomento a la lectura y de divulgación de la historia de México, el cual nació en enero del 2010, está conformado, en su núcleo central por: Paloma Saiz Tejero, Beatriz Sánchez, Eduardo Castillo, Alejandro Camarena, Jorge Belarmino Fernández, Santiago I. Flores, Alicia Rodríguez, Marina Taibo, Jose Ramón Calvo, Salvador Vázquez, Daniela Campero y Paco Ignacio Taibo II, así como un grupo de promotores de lectura, cultura, historiadores y escritores que coinciden en la imperiosa necesidad de colaborar en el proceso de hacer del pueblo de México un pueblo lector y que éste se acerque a su historia de manera diferente a la tradicional y se apropie de ella. Tenemos la firme convicción de que un pueblo que lee, es un pueblo que tiene la posibilidad de aprender de otras culturas, conocer nuevos horizontes, conocer e intercambiar experiencias con otros países. La lectura hace salir a las personas de ese pequeño mundo en el que habitan y así vivir otras vidas, volverse momentáneamente otros, liberarse por ese rato de las ataduras y problemas insalvables en la vida cotidiana.

En el Valle de México, donde se concentran más de 20 millones de ciudadanos, aunque los índices de lectura están por arriba de los del país, siguen siendo muy bajos. Es imprescindible y urgente atender este problema. Un país que quiere avanzar hacia la democracia, tiene que dar a sus ciudadanos acceso no sólo a la educación, salud, habitación y empleo, sino también a la cultura. Esta última es el gran eje rector de la educación informal, es la que moldea esencialmente a los individuos. Por lo tanto la lectura y al mismo tiempo la escritura, son básicas para el desarrollo pleno del ser humano y para tener una sociedad más igualitaria. Sin la educación informal, la educación formal queda trunca.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Rescatar libros de las trituradoras

Paula Mónaco Felipe, Corresponsal de EL TELÉGRAFO en México

En ellos no hay pose esnob, mucho menos aquella pretensión de refinamiento cultural tan frecuente en el mundo literario. ‘Brigada para Leer en Libertad’ se autonombran y con honestidad lo dicen: somos algo así como una guerrilla cultural.



Frente 1: Regalar

La puerta abre con dificultad porque topa con cajas. Al entrar se requiere agilidad para sortear libros, montañas de papel con títulos relucientes y otros ajados que ya pasaron por quién sabe cuántos lectores. Es el búnker de la BLL en la capital mexicana. Desde allí dirigen acciones como obsequiar ediciones propias —quinientos mil libros en los últimos 5 años— y recolectar donaciones para transformarlas en bibliotecas populares, de las cuales ya instalaron al menos cincuenta en lugares donde antes no existían rincones de lectura. Esta maquinaria funciona con once integrantes permanentes y varios colaboradores voluntarios que ayudan seguido. Todos persiguen el mismo objetivo: hacer de México un pueblo lector.

“Mucha gente no lee porque los libros están carísimos. Una encuesta reciente decía que cuestan en promedio 85 pesos ($ 5,30), pero es la mentira más grande que he oído, en realidad cuestan como 200 pesos ($ 12). Además, las editoriales del Estado no se dedican a promover la lectura ni regalan libros”, advierte Paloma Sáiz Tejero, coordinadora y motor incansable de la Brigada. Le enoja el desdén oficial y aunque reclama que “¡esta es una labor que debería hacer el Estado”, dice que asumen el desafío porque no pueden “tener a la gente en la ignorancia”.

Promotora cultural de extensa trayectoria, Sáiz Tejero trabajó en el desarrollo de programas públicos de fomento a la lectura, en el Gobierno del Distrito Federal. Organizó allí 9 políticas que incluían la ambiciosa ‘Para leer de boleto en el metro’, que contemplaba la distribución gratuita de 250 mil ejemplares entre los usuarios del subterráneo mexicano. Funcionó el plan, y el 72% de los textos regresaba a los estantes para ser utilizados por otras personas, los retornaban en buen estado, forrados y con leyendas manuscritas en las que se podía ver el siguiente mensaje: “Devuélvelo, es de todos”.

Por problemas de rencillas al interior del gobierno, Paloma renunció al cargo, pero detrás de ella se fue su equipo, y juntos organizaron esta asociación civil que desde 2010 ejerce la militancia por la lectura. Después consiguieron el apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo, y al fin tienen salario. “Empezamos sin cobrar absolutamente nada. Hemos logrado mejorar un poco y necesitaríamos más, pero nos hemos sostenido”.

En 5 años, esta célula cultural ha puesto en circulación cinco y medio millones de libros. Usina imparable, ha organizado también más de 110 tianguis (mercados) de distintos tamaños, que van desde diez a cincuenta mesas de libros, y ferias pequeñas en escuelas o barrios como también algunas de talla internacional, incluida la Feria del Zócalo, una de las más importantes de la capital mexicana, que en su edición 2015 reunió a un millón de personas. “Hacemos una feria cada mes y algunas veces tenemos dos o tres —explica Paloma—. Trabajamos mucho, pero al mismo tiempo es reconfortante porque la gente agradece y hay momentos de gran emoción.

“Más allá de la literatura, la gente quiere saber lo que no dicen en la tele ni en la radio, quiere oír a escritores, artistas y periodistas. Esto no es solo fomento a la lectura, es llevar el debate a las calles. No nos hagamos tontos, queremos a gente informada, gente crítica…, a la gente que va a cambiar a este país”.


Frente 2: Hacer pensar

Abarrotado está el foro Eduardo Galeano, en la décimo quinta edición de la Feria Internacional del Libro en el Zócalo. Ocupadas las 450 sillas, hombres y mujeres de diversas edades y clases sociales se acomodan en donde pueden para escuchar al vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera.

Con vestimenta informal, pantalones Levi’s y camisa arremangada, García Linera hace una extensa intervención en la cual aborda los principales desafíos de la izquierda latinoamericana; relata anécdotas del proceso boliviano y desmorona preceptos posmarxistas, posmodernos y antipolítica. Intelectual que estudió en México, habla del país a conciencia y de la misma forma lo escucha el foro que concentra tanto a militantes como a lectores y transeúntes que no lo conocían.

Debajo del escenario, Paloma Sáiz va de un lado a otro, cuida los detalles de la presentación. Arriba, quien cierra el evento es su esposo y aliado, el escritor Paco Ignacio Taibo II, también fundador de la Brigada. Explica que la presencia de García Linera no es casual: “Tenemos que volver a traer a América Latina a México y eso quisimos hacer aquí”.

En el foro de la BLL —el más concurrido de la feria—, desfilan decenas de autores; presentan varios libros sobre Ayotzinapa y realizan otras actividades como una teleconferencia con el cineasta Guillermo del Toro y el lanzamiento de la serie de TeleSUR Ernesto Guevara, también conocido como el Che.

Paco Ignacio explica que la agenda está planeada en función del proyecto: “Somos una fuerza que está incidiendo en el aumento de la lectura en el Valle de México y por otro lado, al estar cubriendo el conjunto de la izquierda, podemos convocar de manera amplia, sin sectarismos ni conflictos, a los temas de debate más punzantes y jodidos de la realidad. En un momento de gran crisis de las relaciones entre el aparato del Estado y los mexicanos; en un momento de gran disidencia social, la lectura y el debate inciden de manera activa”.

→“Más allá de la literatura, la gente quiere saber lo que no dicen en la tele ni en la radio, quiere oír a escritores, artistas y periodistas. Esto no solo se trata de fomentar a la lectura, se trata de llevar el debate a las calles. No nos hagamos tontos: queremos a gente informada, gente crítica…, queremos a la gente que va a cambiar a este país”.

Cigarro en mano, como siempre, habla con orgullo de los 5 años de la Brigada que encabeza junto a Paloma: “Hemos hecho cosas maravillosas como repartir libros por las noches entre los huelguistas más desesperados. Hemos regalado cientos de libros donde fueron recibidos como si fueran pan. Hemos organizado debates cuando nadie los hacía, sobre temas a los que nadie les quería entrar. Hemos publicado con puntualidad interesante. Hemos impactado a miles de jóvenes con fomento a la lectura y de alguna manera hemos empezado a crear un estilo bajo la idea de izquierda joven y culta”.




Frente 3: Hacer leer

Azcapotzalco es un conjunto de barrios en los límites de la capital mexicana. Ciudad Nezahualcóyotl un municipio del vecino Estado de México, adherido en la práctica a la gran urbe del Distrito Federal. Zonas densamente pobladas ambas, habitadas por trabajadores y estigmatizadas como peligrosas en algunos sectores, son lugares objetivos de la Brigada. En pocos años, las han transformado en sedes de ferias internacionales que reúnen a miles de personas entre ventas de libros, presentaciones y diálogos con autores, que es su estrategia-gancho.

“Para crear curiosidad por la lectura ha sido muy importante el apoyo de los intelectuales. Cientos de escritores, novelistas, periodistas, antropólogos e historiadores han entrado directo a los barrios a contar sus historias. Esto fomenta la lectura y la discusión de una manera tremenda”, explica Paco Ignacio. Escritor también, dice que el gancho punza doble: “Para nosotros que vivimos encerrados en una esquina donde recibimos una retroalimentación muy pobre que son la crítica literaria y los homenajes, esto significa enfrentarnos a lo real, a los lectores. Esto es gasolina pura”.

Paloma advierte que seducir a nuevos lectores es arduo “porque en la escuela y en el trabajo nos vacunan contra la lectura. Nos enseñan que es obligada, entonces descubrir el placer es difícil”. Las ferias son entonces un gran instrumento, “porque atraes a la gente que va pasando, personas que nunca entrarían a una librería y aquí pueden hojear los libros. Se rompe la barrera”.

Las estadísticas oficiales dicen que en México se leen en promedio 2,9 libros por año (Encuesta Nacional de Lectura, 2014), y los brigadistas pelean contra esa idea. “Los índices oficiales están calculados sobre la venta en librerías y supermercados, excluyen a todos los fenómenos paralelos como ferias, tianguis, préstamos y trueques”, esgrime Paco Ignacio mientras Paloma alerta que también son engañosas las cifras oficiales sobre analfabetismo, según las cuales quienes no saben leer ni escribir son 5,4 millones de personas, el 6,8% de la población mayor de 15 años. “Lo más grave es que muchas personas (más) son analfabetas funcionales: pueden escribir su nombre y leer los nombres de las calles pero no un libro”.

Ediciones propias que se obsequian, ferias y bibliotecas son algunas de las armas. Cuando se preguntaban cómo bajar al extremo los precios de libros, supieron que las editoriales trituran volúmenes que ya pasaron por temporadas de ofertas y descuentos, porque les resulta más barato destruirlos que mantenerlos en bodegas, donde pagan impuestos.

“Fui a ver a los editores —relata Paloma. Les propuse que nosotros poníamos espacios para vender los libros a cambio de que los dieran a precios de remate. Aceptaron y fue una delicia”. Así, en las ferias que organiza la Brigada es común encontrar obras desde diez pesos mexicanos ($ 0,80), es decir a precios realmente accesibles.

En la más reciente, yo no pude resistir a comprar varios relatos de Manuel Vázquez Montalbán, por $ 2 cada uno. Tendré que esperar nuevas ofertas para ampliar mi biblioteca. La Brigada aún no planta bandera definitiva en ese territorio. Sigue peleando nuevos acuerdos para rescatar novelas, ensayos y poemas de las trituradoras y a veces el flujo se detiene, dice Paloma, “porque algunas editoriales no nos perdonan que regalemos libros”.


NOTAS:

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Liga a la nota: El Telégrafo

El Telégrafo, Ecuador.
Suplemento Cartón Piedra Nº 210
Domingo 1 de noviembre de 2015; páginas 10, 11 y 12

domingo, 1 de noviembre de 2015

Una burbuja de oxígeno / Andrés Ruiz


En el tráfago alucinante que se ha vuelto la vida en nuestro país, con la violencia, la impunidad, la injusticia y la desigualdad campeando a sus anchas con una normalidad que exige su derecho de naturalización para convertirse en la nefasta neblina que nos envuelve, la Feria Internacional del Libro del Zócalo devino oasis, burbuja de oxígeno, barniz indispensable de optimismo.

El último fin de semana del encuentro editorial hizo frío, hubo lluvia y sopló viento, así que al salir del Metro al Zócalo pensé encontrar un paisaje de carpas semivacías con dependientes al borde del aburrimiento y templándose con una taza de café. Lo que vi resultó abrumador.


Una multitud entraba y salía de infinidad de carpas de todos tamaños. La gente curioseaba, se ponía al día en cuanto a novedades, buscaba títulos o autores específicos, cotejaba precios y ediciones. Algunos abrían paraguas para deambular, otros sólo cruzaban de un puesto a otro bajo la lluvia, más atentos al aguacero editorial que inundaba las mesas que a la llovizna helada.


Ver tanta gente ávida convocada, invocada, por los libros, fue algo feliz y apabullante. Lo mismo niños que ancianos en sillas de ruedas se paseaban entre volúmenes insospechados, como si anduvieran por casa. Pero si esto era en sí una alegría, otro aspecto resultó demoledor.


Porque la feria, además, reúne a autores, especialistas, críticos o testimoniantes para redondear la experiencia cultural. Diversos foros organizan presentaciones de libros, lectura de textos, conversaciones públicas, debates, mesas redondas, en fin, sinnúmero de actividades que se arman en torno a la lectura, a su aliento, a su extensión.



Entre estos foros destaca, por méritos sobresalientes, el que alienta la Brigada para Leer en Libertad. Paco Taibo, Paloma Sáiz y Beatriz Sánchez a la cabeza, la han convertido en un hito a escala internacional, pero ya regresaremos a este tema en otra ocasión. Lo que ahora me ocupa es el foro que llevó por nombre Eduardo Galeano, ahí fue evidente que la capacidad de convocatoria de la brigada se incrementa cada día más; sin boato ni relumbrón reúne a una multitud variopinta que cruza diagonalmente clases, educaciones formales y formaciones culturales.

Este experimento callejero se ha convertido en una suerte de universidad popular, en un aula de unos 500 asientos que casi invariablemente resultan insuficientes para albergar al público que ahí se agolpa, así que en un sitio de 20 por 30 metros –aunque este año, incomprensiblemente, fue reducido– es común ver a cientos de personas que aun de pie atienden lo mismo a una lectura de poesía, una mesa redonda sobre el sismo de 1985, una discusión sobre el periodismo narrativo de nuestros días, un debate sobre la vigencia del pensamiento marxista, una desternillante plática entre caricaturistas, un diálogo entre Almudena Grandes y Elena Poniatowska o una emocionante charla de Paco Taibo con Guillermo del Toro, a través de un ciberenlace a Nueva York, donde ahora filma este director y productor emblemático.

Por ahí también pasaron Álvaro García Linera, intelectual de hondura que ahora se desempeña como vicepresidente de Bolivia; el escritor venezolano Luis Britto, ganador del Premio Casa de las Américas; los analistas Héctor Díaz Polanco y Armando Bartra; los escritores Gisbert Haefs, de Alemania, el colombiano Nahum Montt, el italiano Bruno Arpaia y el poeta español Luis García Montero, es decir, una muestra de que la calidad de las discusiones no tuvo desperdicio.

Un lujo haber estado ahí, ver a esa multitud entusiasmada en medio de libros, presenciar con azoro la atención con que la gente seguía las discusiones en plena plaza pública, constatar, una vez más, que, sin duda, el aprendizaje está donde menos se espera y que las lecciones más hondas se encuentran en lo colectivo.

Andrés Ruíz 
21 Octubre

jueves, 29 de octubre de 2015

En México no hay límites para el crimen, “las bestias están sueltas”



Ciudad de México, 13 de octubre (SinEmbargo).– Dice Paco Ignacio Taibo que de ninguna manera sintió que el horrendo crimen en la colonia Narvarte, donde asesinaron con lujo de violencia a cinco personas, entre las que se hallaban el fotorreportero Rubén Espinosa y la activista Nadia Vera, fue la sorpresa por el desborde, por haber llegado al límite.

Para el autor de la biografía del Che y de tantos otros libros que cuentan la historia de México, Latinoamérica, un reconocido además creador de novela negra, el estado represor es capaz de eso y de mucho más.

“Las bestias están sueltas”, advierte, mientras firma con decisión y entusiasmo los libros que le acercan sus lectores, en una larga fila que en la Feria Internacional del Libro del Zócalo comprueba que es uno de los escritores más leídos y admirados de la literatura mexicana contemporánea.
Paco, Paco, Paco, es la palabra que se replica sin cesar cada vez que trata de perderse entre el público que abarrota el Foro Eduardo Galeano, donde la Brigada para Leer en Libertad ha sentado base en el marco del encuentro librero que pone a la capital en actitud de lectura y vocación de letras.

Se sabe que el primogénito del admirado periodista Paco Taibo I no cree en las estadísticas que establecen que este país no lee y para demostrarlo está el stand de la Brigada, que ofrece libros a precios realmente convenientes, lo que permite que las personas se lleven más de un ejemplar a su casa.

Taibo II, como es también conocido, presenta su libro de reciente aparición, que terminó casi a pie de imprenta para que pudiera estar listo para la feria: Que sean fuego las estrellas-Barcelona (1917-1923), editado por Planeta, es una historia narrativa de sindicalistas y pistoleros.

“Los que piensen que no puede haber épica proletaria, que la épica es propiedad de los griegos de las Termópilas, de los jinetes azules de Custer o de los estudiantes del 68, están equivocados: a principios del siglo pasado, entre proletarios de humeantes fábricas oscuras, bares de mala muerte, calles sin farolas, barrios hacinados y sueldos casi inexistentes, se gestó un levantamiento obrero cuya protagonista fue una Cataluña enloquecida, que parecía habitar en un universo distinto”, dice la sinopsis.

Los deseos de justicia y libertad, que son motor en su literatura testimonial, reverdecen en esta historia del pasado, dando luz a un presente donde se han perdido todos los derechos laborales, aquellos principios por los que mucha gente estuvo dispuesta a morir y así lo hizo.

"No hay límites para los crímenes, las bestias están sueltas". Foto: Luis Barrón, SinEmbargo

 LA ENTREVISTA A PACO

–¿Entonces el anarquismo ha tenido un papel importante en las luchas obreras?

–Sin duda. Además, es una historia que fue borrada por el estalinismo, por la visión monopólica de los partidos comunistas. Por otra parte, al retornar el debate sobre el anarquismo hoy en México hace falta poner las cosas en orden. ¿De qué estamos hablando? Estamos hablando de una experiencia sindicalista como nunca se había visto en la historia del mundo, de un nivel de profundidad en la sociedad catalana entre 1917 y 1923, que fue lo que me motivó a escribir el libro.

–Los anarquistas, por otro lado, tenía una historia con la vida y la muerte bastante particular. No sólo se lucha con la palabra, también se lucha con el cuerpo

–Sí, es verdad, pero también hay que decir que no hay un solo anarquismo, hay muchos anarquismos. Está el de la estructura gremial, que dio forma al anarcosindicalismo en España primero, luego en Uruguay y algo en Argentina con Forja. Pero en España fue notable en ese periodo entre 1917 y 1923 y que renació con toda la furia en la República en 1936. Luego tienes otros anarquismos más individualistas, en la lógica del atentado, otros más culturales como el de Errico Malatesta y en México está el magonismo, que es liberal radical en sus comienzos y luego evoluciona hacia un proyecto insurreccional contra la dictadura. El magonismo  tiene algo muy extraño, pareciera ser una réplica del leninismo y pone, tal como pasaba en Rusia, al periódico como organizador de rebelión.

–¿Cuál es la historia que tienes para contar de esa Barcelona entre 1917 y 1923?

–Hay una historia personal, primero. Cuando terminé de escribir el libro sobre Asturias (Asturias, octubre 1934), estaba en España y me pregunté qué otro hecho de épica proletaria habría en la historia de España y la respuesta fue Barcelona entre 1917 y 1923. Entonces me metí durante meses en los archivos. Es un libro esencialmente de archivos, porque apenas logré hacer tres entrevistas a los sobrevivientes. Para el libro de Asturias, hice 300 entrevistas. Para el de Barcelona, hice una muy buena investigación. No supe entonces qué hacer con ella. Pasaron 30 años hasta que yo tuviera clara la idea, luego de haber escritor El Che, Villa, cómo hacer un reportaje histórico, un libro de historia narrativa.

Uno de los disparadores fue una novela de Andrew Martin sobre el tema, que me hizo recordar la cantidad de material que tenía guardado en alguna caja. El otro disparador fue oír a los locutores de Televisa hablar sobre “los anarquistas, esos marcianos que queman semáforos”. Entendí entonces que había que hablar sobre el tema. Busqué la investigación que tenía guardada y luego fui a Internet para saber si alguien más había escrito al respecto y nada, no había nada. Así que me metí durante seis meses a tiempo completo –aunque mi tiempo completo es bastante rarito- a escribir este libro.

Regalando libros del autor venezolano Luis Brito, junto al jefe de prensa de la Brigada para Leer en Libertad, Ezra Alcázar. Foto: Luis Barrón, SinEmbargo
Regalando libros del autor venezolano Luis Brito, junto al jefe de prensa de la Brigada para Leer en Libertad, Ezra Alcázar. Foto: Luis Barrón, SinEmbargo

–¿Y qué encontraste? ¿Encontraste una épica?

–Sí, encontré una épica proletaria. De repente ver cómo se organizó esa clase obrera, la lucha de La Canadiense en 1919, la lucha de las mujeres por los subsidios y los alimentos en tiempos de carestía, los obreros de las fábricas que se enfrentan cuerpo a cuerpo con los pistoleros de la patronal…

–¿Tiene algo para decir ahora esa épica del pasado?

–Mmm…¡yo qué sé! En principio creo que sí. Toda historia es aprendizaje y pasado común, accesible. Creo que el tema pondrá a reflexionar a los lectores acerca de dónde están los trabajadores mexicanos hoy.

–Hemos perdido de hecho todos los derechos conculcados, ya no hay jornadas de ocho horas, ya no hay dos días de descanso, no nos respetan los días festivos y las vacaciones dejaron de ser acumulables, aquí en México…

–Ese fue el tercer disparador del libro: la ofensiva de hace tres años, en el inicio del Gobierno de Enrique Peña Nieto, destruyendo la ley federal del trabajo. Uno no hace manuales de combate, uno cuenta historias y en ese sentido hay una relación inevitable con la realidad inmediata de nuestro país. Ahí les va una experiencia más de la historia notable, para que sepas qué hacer con ella.

No hago manuales de combate, hago libros de historia. Foto: Luis Barrón, SinEmbargo

No hago manuales de combate, hago libros de historia. Foto: Luis Barrón, SinEmbargo
–Y si hay que volver a morir por las ocho o seis horas de jornada laboral, lo tendremos que hacer…
–Lo increíble es eso: la desaparición de los básicos, las jornadas de ocho horas, las vacaciones, días festivos, antigüedad laboral, es increíble el retroceso en este país.
_¿Con qué espíritu encaras esta nueva edición de la FIL Zócalo, que mal que bien ya ha cumplido 15 años?

–Bueno, evidentemente has visto lo llena que estaba nuestra carpa hoy. La Brigada para leer en Libertad sigue teniendo una propuesta muy llamativa para el público de la feria, consistente en regalar libros, en venderlos a precios muy accesibles y traer temas de gran interés al debate. Temas que calientan el ambiente informal, con la carpa abierta a pleno.

–¿Cómo se hace para traer a gente tan importante como el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera y al filósofo argentino Ricardo Forster, entre otros?

–Porque conocen lo que hacemos y están fascinados con el experimento. El eje del debate fue Paloma [Paloma Saiz, promotora de la lectura y creadora de la Brigada para Leer en Libertad, además de esposa de Paco]. Hicimos una lista de los 15 latinoamericanos que queríamos tener y seis nos dijeron que sí, lo que no está nada mal.

No es cierto que este país no lea, asegura Paco. Foto: Luis Barrón, SInEmbargo

–Con respecto al tema de los derechos humanos, cercano a tu lucha, ¿no te sorprendió el crimen de la Narvarte, no pensaste que ya se había traspasado todo límite?
–No, para nada. Estaba justo en Xalapa en ese momento y salimos a la calle a protestar. No, no me sorprendió, no hay límites. La capacidad para cometer salvajadas por parte del aparato represivo no tiene límites. Las bestias están sueltas. Hay pactos extraños en los lugares más insólitos para las cosas más sórdidas.
–¿Cómo vaticinas el tiempo que nos queda de este sexenio?

–Mira, lo mismo no pasa nada y todo evoluciona en la misma línea de descrédito y del desgaste del proyecto neoliberal o estalla otra vez todo desde un lugar inesperado. Tienen una crisis económica en la cocina y no nos sorprenda que aparezcan otras 22 casas blancas, que tengamos otro escándalo nacional, otro acto de barbarie. Ayotzinapa cambió todo en este país, puede suceder cualquier cosa. El 19 de noviembre de 1910, el Ministro de Gobernación de Porfirio Díaz mandó una nota por telégrafo que decía: -Señor Presidente, el país está en absoluta calma. Un día después, se dio un montón de insurrecciones a lo largo y ancho de México.

–¿No hay esperanzas para este país?

–Sí, cómo no. Es sólo un tema de paciencia y tiempo, es inevitable, no puedes sostener una dictadura imperfectamente asquerosa por siempre jamás.

“Estados Unidos no cuenta para nosotros”

Ciudad de México, 15 de octubre (SinEmbargo).- En una conferencia que resultó casi un discurso, de pie, con el micrófono en la mano -rodeado del escritor Paco Ignacio Taibo II, el intelectual argentino Ricardo Forster, el poeta venezolano Luis Britto y el antropólogo Héctor García Polanco- el vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, habló ante casi mil personas que abarrotaron el Foro Eduardo Galeano, en la Feria Internacional del libro en el Zócalo.

Organizadas por la directora de la Brigada para Leer en Libertad, Paloma Saiz, las charlas en torno a “Qué es Latinoamérica hoy”, en un contexto sudamericano con gobiernos de democracia popular, entre ellos Bolivia, al mando de Evo Morales, propiciaron una visión distinta, alejada de la que ofrecen los medios de comunicación hegemónicos, del continente.

Nacido en Cochabamba el 22 de enero de 1962, Álvaro García Linera es el joven intelectual considerado el cerebro de la experiencia popular en Bolivia, donde las comunidades indígenas han cobrado un papel protagónico, en el marco de un estado de las cosas que en Sudamérica ha sido llamado “el ciclo progresista” de la historia contemporánea, iniciado por Hugo Chávez en Venezuela, Lula Da Silva en Brasil y Néstor y Cristina Kirchner, en Argentina, entre otros.

La vida de Álvaro García está marcada por la lucha por el poder de los pueblos indígenas y las clases trabajadoras. Uno de los momentos que recuerda permanentemente, como un hito en la construcción de su pensamiento y accionar político, es noviembre de 1979.

Un instante de unidad y sublevación del proletariado minero y las comunidades indígenas, todos los elementos que confluyen a través de su vida: “Armé una imagen epopéyica de lo que sucedía. Era el despertar indígena. Se me convirtió en una obsesión entender qué significaba eso, era y hasta ahora soy un marxista seducido por la insurgencia indígena”, dice la página oficial del Vicepresidente boliviano.

Se identifica como “marxista clásico” y la elaboración de su pensamiento proviene de sus primeros años de juventud, cuando se acercó a varios clásicos del conocimiento universal, como Kant, Hegel, Gramsci, Nietzsche y, por supuesto, Marx y Lenin.

En 1981, partió con destino a México, para continuar con sus estudios en matemática en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde obtuvo su pregrado y postgrado. Allí encontró, además, respuestas a algunos de sus interrogantes, gracias al influjo de las guerrillas indígenas campesinas de El Salvador, Guatemala y por el movimiento nicaragüense.

“En ese periodo hallé otra veta. Encontré explicaciones a muchas cosas que no pude con la izquierda boliviana de la Unidad Democrática Popular (UDP), del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), del Partido Socialista 1 (PS-1)”, dice.

En la FIL Zócalo, donde además trajo algunos de sus libros (entre ellos,  Socialismo Comunitario, Las tensiones creativas de la revolución e Identidad Boliviana)  fue recibido con grandes ovaciones y aplausos por un público esencialmente joven que lo escuchó con suma atención durante los 40 minutos que ocupó su alocución. Luego “huyó” literalmente en Metro, para seguir su viaje rumbo a China.


¿QUÉ ESTÁ PASANDO EN LATINOAMÉRICA?

 

¿Qué está pasando en Latinoamérica?, es una de las grandes preguntas que se plantean en el continente, destinada a saber si el ciclo progresista concluye, cómo evolucionarán las economías del área y si, en el caso específico de Bolivia, el actual sistema financiero basado fundamentalmente en las exportaciones y en el gas, crecerá hacia formas más armónicas y genuinas.
Para García Linera, Latinoamérica ha vivido en los últimos 10 años “una década virtuosa” precedida por los golpes militares, neoliberalismo que se resumen “en 40 años de retroceso social, político y económico”, al que se suma “un proceso de desindustrialización y sometimiento a los circuitos de la economía mundial”.

La privatización de los recursos públicos, el asesinato de los intelectuales y el exilio de las voces disidentes, pérdida de soberanía, pérdida de los bienes comunes, dieron sustancia a lo que el político boliviano considera “el continente más castigado en la última mitad del siglo XX”.
Sin embargo, el siglo XXI comenzó distinto para Latinoamérica, mediante un proceso diverso, plural, de articulación social, política y gradualmente económica.

“En términos históricos, es muy poco tiempo”, a pesar de lo cual los recientes 10  años han servido para lograr “una serie de conquistas que no podemos menos que celebrar”, afirmó.
Esos logros iniciaron con una recomposición social que si bien no se ha manifestado como el heroico movimiento obrero de los ’40 y ’50, se propone como “un nuevo potenciamiento de la condición obrera”, ahora nómada y fragmentada, en un mundo laboral donde la mujer es líder activa.

Álvaro García Linera, Vicepresidente de Bolivia y Ricardo Forster, intelectual argentino: el debate latinoamericano. Foto: Luis Barrón, SinEmbargo
Álvaro García Linera, Vicepresidente de Bolivia y Ricardo Forster, intelectual argentino: el debate latinoamericano. Foto: Luis Barrón, SinEmbargo
En la sociedad latinoamericana del siglo XXI, la juventud tiene un papel también preponderante, ya sea asociándose a los partidos políticos, ya sea generando espacios culturales en forma independiente, pero siempre integrada a los movimientos por los derechos humanos y el medioambiente.
“En el caso de Bolivia, se da además una reemergencia de lo indígena, que desde el centro jala tanto a la juventud como a las fuerzas obrera y universitaria”, explicó Álvaro García Linera, para quien esa recomposición social constituye “una virtud que nos permite pensar en un horizonte revolucionario para adentro y en una articulación regional para afuera”.

Si en el pasado reciente, Latinoamérica vivió el despojo de los bienes públicos estatales, mediante el saqueo a las empresas de gas, telecomunicaciones, petróleo y otras, la primera década del siglo XXI se caracteriza en muchos países del área, incluido Bolivia, por la recuperación de esos bienes que son comunes a todos los habitantes de dichas naciones.
“Ya vivimos en el pasado la vieja receta neoliberal: “estrangulas a las empresas públicas y luego dices que son deficitarias y pesadas y por tanto las privatizas y las saqueas”, dijo García Linera.
En su concepción, quien hoy defienda en el continente la privatización de los bienes comunes del Estado corre el riesgo de ser visto como un “dinosaurio” ideal para aumentar la población en un “Jurassic Park”.

“Un Estado fuerte que controle excedente económico constituye la base material de un Estado soberano”, sentenció, para definir lo que considera “Estados post-neoliberales de gestión económica, a los que no llamo ni comunistas ni socialistas”, que generan tasas de interés distintas a las del mercado, privilegiando en algunos países el valor de uso en el sentido marxista del término sobre el valor de cambio y en otros basándose en el valor de cambio del mercado.

“Soy un leninista convencido, la política es economía concentrada y la economía es política concentrada”, afirmó el mandatario boliviano.

A este proceso se unen los bienes comunes no estatales, como los usos y costumbres para administrar el agua, los bosques y la energía, que dan como resultado la gestión de lo que a todos pertenece, para beneficio de todos, remarcó.

LA POLÍTICA EN LAS CALLES

 

Para Álvaro García Linera, esta nueva Latinoamérica ha creado también un nuevo contexto de participación política que se da incluso por fuera del Estado, con la gente movilizándose en las calles.
Así es en Bolivia, donde la fuerza del Gobierno no se mide en el Parlamento, sino en las carreteras y en las plazas, describió el Vicepresidente, quien define a este tipo de gobernabilidad como “dual”, desde el Parlamento a las calles, desde el sistema de partidos políticos a sindicatos y organizaciones no gubernamentales.

El Foro Eduardo Galeano abarrotado para escuchar al político boliviano. Foto: Luis Barrón, SinEmbargo
El Foro Eduardo Galeano abarrotado para escuchar al político boliviano. Foto: Luis Barrón, SinEmbargo

“En el caso de Bolivia, los sectores sociales se han convertido en sectores de poder”, manifestó, al tiempo de considerar que gran parte del debate latinoamericano contemporáneo está dado por la paradoja de articular monopolio estatal con movimiento social, cómo se articulan esas dos fuerzas en apariencia contradictoria.

Ese debate ha rejuvenecido a su juicio a las democracias latinoamericanas, dejando sin efecto lo que él llama “democracia fósil”, que es aquella en la que un ciudadano vota cada cinco o seis años y luego deja que los gobernantes decidan sobre las cuestiones esenciales de la sociedad.

Para el político boliviano ya no sirven los textos de Giovanni Sartori ni los de Norberto Bobbio. Para entender la Latinoamérica contemporánea, hay que leer sobre movimientos sociales y avistar la renovación democrática, la reinvención de la política participativa, que caracteriza hoy a gran parte del continente.

“El que esto haya sucedido en forma más o menos simultánea en distintos países latinoamericanos, ha cambiado sin duda la geopolítica continental”, remarcó.

 

CON O SIN LOS ESTADOS UNIDOS

 

“Antes de esta última década, ¿cuándo los países de Latinoamérica se reunieron sin la presencia de los Estados Unidos?, denme un solo ejemplo”, desafió Álvaro García Linera.
“En los últimos 10 años, ¿cuándo los países de Latinoamérica se reunieron con la presencia de los Estados Unidos?”, agregó.

“Estados Unidos no cuenta para nosotros. Nos reunimos los latinoamericanos para arreglar nuestros problemas entre nosotros”, afirmó el político sudamericano, logrando con ello un largo aplauso por parte de los asistentes a su conferencia.

Dijo que en su adolescencia creció pensando que las leyes para Bolivia debían leerse en inglés y que viene de los tiempos en que para hacer política en su país una persona debía primero tener la bendición de la embajada de los Estados Unidos.

La sociedad latinoamericana del siglo XXI, en la lupa de los intelectuales. Foto: Luis Barrón, SinEmbargo
La sociedad latinoamericana del siglo XXI, en la lupa de los intelectuales. Foto: Luis Barrón, SinEmbargo

“Nosotros hemos botado al embajador norteamericano y estamos muy contentos sin el embajador norteamericano”, destacó.

“Ahora en Bolivia, si usted quiere ser político, ya no tiene que vestirse de vaquero o de cowboy para ir a las fiestas de la embajada”, agregó.

LA CAMPAÑA FEROZ CONTRA EVO MORALES 

 

En otro tramo de su alocución, Álvaro García Linera contó la “campaña feroz” orquestada por los Estados Unidos contra el Gobierno de Evo Morales, neutralizada por la acción de la UNASUR (organización internacional formada por 12 países latinoamericanos), sin cuya acción “ahora estarían hablando de mí in memoriam”, dijo.
“Sin el Presidente Kirchner, sin el Presidente Hugo Chávez, sin el Presidente Lula Da Silva a nosotros nos hubieran aniquilado. Por tanto, ¿cómo no voy a valorar a esta Latinoamérica emancipada que no le pregunta a los Estados Unidos qué es lo que tiene que hacer?”, afirmó con entusiasmo.
Con respecto al futuro del llamado “ciclo progresista”, Álvaro García Linera afirmó que “todo puede suceder”, porque hay circunstancias como las crisis económicas o la caída de los precios de los minerales, el gas y el petróleo ponen a prueba los distintos procesos revolucionarios de la América Latina.

“Veremos cómo atravesamos esta prueba. Hay la posibilidad de ampliar los procesos, hay la posibilidad de que esos procesos caigan. Todo es posible. En todo caso, ¿qué es lo que hace un revolucionario colocado en un punto de bifurcación? Ve el abanico de opciones y elige la revolucionaria”, dijo.

“Eso es lo que tenemos que hacer. Cada día lo hacemos. Toda revolución es confusa y caótica, corres el riesgo de que te maten, pero no nos atemorizamos, seguiremos haciendo revolución mientras nos quede vida”, concluyó.

Iguala, moches y hartazgo: Villoro, Taibo y Mejía discuten sobre la realidad mexicana

Los tres escritores criticaron decisiones como la de aprobar la Reforma Energética y el repartir dinero entre legisladores para que no aprobaran determinadas leyes.



Fabrizio Mejía, Paco Ignación Taibo II y Juan Villoro criticaron desde el Presidente hasta a los diputados. Foto: Dulce Olvera, SinEmbargo
Ciudad de México, 18 de octubre (SinEmbargo).- México se encuentra en un momento en el que es gobernado por un mandatario “sin sentido común”, entre comunicadores que “venden su opinión por unos millones” y personajes que reparten dinero a los legisladores para que se abstengan de votar ciertas leyes o reformas.

Así definieron a México los escritores Juan Villoro, Fabrizio Mejía y Paco Ignacio Taibo II durante la XV Feria Internacional del Libro en el Zócalo de la Ciudad de México. Ahí se reunieron para charlar sobre el poder de la literatura contra la actualidad del país, la escritura como herramienta de oposición y frente; los comunicadores “que venden su opinión por unos millones”, y, entre bromas y humo de cigarro, los hoyos que invaden las calles de la capital gobernada por Miguel Ángel Mancera Espinosa.

Durante la plática, Juan Villoro -quien dijo haber llegado en metro-, con su particular elocuencia, afirmó que el Presidente Enrique Peña Nieto “no solo ignora la historia, también ignora el sentido común” al declarar que todo aquel fuera de las instituciones “cae en la anarquía” o desestabiliza siendo que, enfatiza, él proviene de una fuerza política que surgió de la revolución, de la oposición contra las instituciones, el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

En los últimos meses el mandatario priista se ha declarado en un par de eventos públicos contra el populismo y la desestabilización, lo cual le ha valido una serie de críticas.

El autor de “Nación TV”, Fabrizio Mejía, compartió que algunos diputados le han contado que en el Congreso de la Unión se pasea un hombre con maletín al que llaman “El Tigre de Huitzuco”, quien reparte dinero a los legisladores a cambio de que se abstengan de votar por ciertas leyes o reformas.
El trío recordó el proceso de aprobación de la Reforma Energética y cómo, aseguró Taibo, la bancada de los priistas ignoró, de acuerdo con una encuesta, que “el 57 por ciento de los consultados estaba en contra” de esa reforma que abre las puertas a empresas privadas e internacionales la exploración y extracción de hidrocarburos.

Hasta el momento, en el marco de los bajos precios del petróleo a nivel global, se han celebrado dos fases de la Ronda Uno donde se han ofertado cinco bloques de aguas poco profundas ubicadas en el Golfo de México.

Tanto Villoro como Mejía, quienes rodearon a Taibo – uno de los organizadores del festín anual de los libros- recordaron que la revista Proceso publicó en su portada el presunto cheque de lo que gana el periodista Joaquín López Dóriga. “270 millones”, dijo Mejía.

Los escritores no pararon de subrayar los choques entre la información de los medios grandes y los independientes. El poder de Televisa y TV Azteca, afirmó Taibo, ya no es tan fuerte como parece. Y recuerda que en el auge del movimiento #YoSoy132 su rating se fue a los suelos.

Los creadores celebraron el último encuentro de la feria del libro. La realidad imaginaria, dijo Villoro, autor de “El Testigo”, acaba por transformar la realidad de los hechos. Uno de ellos, discutido hasta el hartazgo y retomado por los tres, la desaparición de 43 jóvenes que iniciaban sus estudios en una escuela rural normal en Guerrero con el objetivo de ser maestros.

“Hay dos documentales contra uno”, expuso Juan Villoro respecto al recién estreno del documental sobre Iguala “producido por un seudo periodista de TV Azteca“, agregó Mejía.

"Mano a mano" de Poniatowska y Grandes



México, DF. El poder de la literatura y los 43 estudiantes normalistas desaparecidos de Ayotzinapa fueron algunos de los temas que abordaron, este domingo, las escritoras Almudena Grandes y Elena Poniatowska en la edición XV de la Feria Internacional del Libro del Zócalo.
Durante la charla mano a mano que sostuvieron, las autoras coincidieron en el poder y fascinación inherente al mundo de las letras.
Las fronteras entre la realidad y la ficción en las que ambas habitan en su vocación literaria fueron los ejes de su amena conversación que se realizó en el saturado foro Eduardo Galeano de la brigada Para Leer en Libertad.
"La literatura sirve para ajustar cuentas con la realidad y obliga al destino a impartir la justicia", subrayó Almudena Grandes.
Mientras que Elena Poniatowska encabezó el emotivo conteo en el foro por los 43 desaparecidos que culminó con el unánime: "vivos se los llevaron, vivos los queremos!".
La premio Cervantes de Literatura también afirmó que Andrés Manuel López Obrador tiene "todas las condiciones y bendiciones para llegar a la Presidencia".
Este domingo es la última jornada de la FIL del Zócalo que llegó a la edición XV con nutrida e ininterrumpida asistencia.


“Los verdaderos monstruos visten de traje”: Guillermo del Toro

El afamado cineasta optó por el exilio a causa de las amenazas de los criminales. En una conversación con Paco Ignacio Taibo II, dice que en México, su país, “los monstruos reales andan en un BMW del año y usan teléfonos celulares de última generación”. Agrega: “Para mí, la monstruosidad es el sistema”.



Dos grandes de nuestra cultura, en un diálogo inolvidable. Foto: Eduardo Penagos, cortesía para SinEmbargo
Ciudad de México, 19 de octubre (SinEmbargo).- Para el cineasta mexicano Guillermo del Toro, las criaturas horrorosas son las que van de traje y dicen llamarse políticos, no esos engendros endemoniados y tiernos con los que pone a prueba su sensibilidad, un torrente traducido en novelas como Jane Eyre, una especie autobiográfica de sus emociones, según reveló.

“Es cierto, eres un gordo tierno”, fue alguno de los piropos que le lanzó Paco Ignacio Taibo II desde el escenario del Foro Eduardo Galeano, donde transcurrieron las multitudinarias actividades de la Brigada para Leer en Libertad.

Fue un diálogo entre dos personas entrañables de la cultura mexicana, oído por aproximadamente 500 personas, entre ellos innumerables jóvenes que vivaron a Guillermo como si de un legendario rockstar se tratara.

Es de Hollywood. Hollywood lo tiene ahora, pero en pocos sitios encontrará el cineasta ese calor con que su pueblo lo abraza y abrasa. Así se lo hizo notar el autor de la biografía del Che, ante un Del Toro visiblemente emocionado y agradecido.

“Eres un tipo muy consistente y coherente, aunque hayas nacido en un barrio pinche de clase media en Guadalajara”, fue lo primero que le dijo Taibo cuando su rostro apareció en la pantalla y el público lanzó gritos y aplaudió a rabiar.
Una coherencia que el cineasta achacó a su persistente amor por “esos monstruos que se ven mal, pero que no encarnan la monstruosidad. Para mí, la monstruosidad es el sistema. Los verdaderos monstruos visten de traje”, expresó.

“Los monstruos que yo quiero responden a su naturaleza, no tienen una opción. Si te meten a una jaula con un león, probablemente el león te coma, porque no tiene otra opción. En cambio, los monstruos reales andan en un BMW del año y usan teléfonos celulares de última generación”, opinó.
“Tengo una historia para que la uses en una de tus películas: creo que los que viajan a bordo de automóviles con vidrios entintados, no lo hacen para que no los veamos, sino para no vernos”, terció Taibo II, algo que celebró el cineasta y con lo que mostró estar muy de acuerdo.

Para Guillermo, “los géneros llamados menores, el horror, la fantasía, la novela negra, que en términos literarios con mayúsculas siempre son vistos con sospecha, son géneros que realmente tienen una carga política enorme. Igual que los cuentos de hadas, porque responden a una pulsión muy primaria de la gente”.

Guillermo, los mexicanos te aman. Foto: Eduardo Penagos, cortesía para SINEMBARGO
Guillermo en el Zócalo. Foto: Eduardo Penagos, cortesía para SinEmbargo

“Tú conviertes a los cuentos de hada en un canto a la libertad, como cuando yo digo que los siete enanitos representan a la clase obrera”, apuntó Paco.

“Fábulas a favor de que todo va a estar bien o fábulas para decir que el mundo es un lugar oscuro y raro”, precisó del Toro, para quien la guerra es un cuento de hada que consiste en hacernos creer que hay un nosotros y hay un ellos.

Cuando Del Toro habla de los monstruos de verdad y de vidrios polarizados, también confiesa un miedo íntimo, el de ser secuestrado en México, tal como le sucedió a su propio padre en 1998.

“Mi gran problema personal es que vivo un exilio involuntario, desde el secuestro de mi padre en el 98, pues no toda la gente que participó fue capturada”, dijo en 2009 el director de cine, cuando en el marco de la conferencia para presentar la película de Carlos Cuarón, Rudo y Cursi, de la que fue productor, habló de lo que le impide filmar en su país natal.
“Regresar a México representaría quedar vulnerable, a ser secuestrado, pues mi rutina se repite día a día, además todo sale publicado y esas gentes van a saber a qué hora y dónde me recogen y adonde voy a estar durante todo el día”, dijo entonces a la agencia Notimex.
“Al final del secuestro no nos despedimos con un besito, verdad. Hubo amenazas concretas de parte de ellos que me impiden regresar. No sólo me duele no volver a México, éste no es el miedo que pudiera provocarte ver a un monstruo como Godzilla en la pantalla, sino es el terror de verdad”, explicó.

“Me quedo con ganas de haber filmado aquí No habrá final feliz, de Paco Ignacio Taibo II (la historia que le pidió cuando Guillermo él era un jovencito desconocido y Paco le cedió sin cobrarle un centavo a cambio). Me hubiera gustado hacer una versión de El complot mongol, de Rafael Bernal y un montón de cosas más”, dijo en aquella ocasión.
Precisamente hace un año se conoció una historia en relación con el secuestro de su padre que conmovió a la comunidad cinematográfica: fue el famoso director James Cameron (Titanic, Avatar), el que llegó de inmediato a Guadalajara cuando se enteró de la tragedia y puso el millón de dólares en efectivo que pedían los captores y que posibilitó la liberación del padre del cineasta.
No corrieron la misma suerte el hermano y el padre del también cineasta mexicano Alejandro González Monteverde (Little Boy, Bella), cuyos cadáveres fueron encontrados  en el municipio veracruzano de Pueblo Viejo, cercano a Tamaulipas, el pasado 22 de septiembre, luego de que los hombres fueran secuestrados a principios de dicho mes, cuando salían de su casa en Tampico.

Guillermo del Toro, una de las figuras más queridas por el público mexicano contemporáneo. Foto: Facebook
Guillermo del Toro, una de las figuras más queridas por el público mexicano contemporáneo. Foto: Facebook

 

SER O NO SER MEXICANOS

¿Qué hay de mexicano en mis películas? ¡Yo!, es lo que responde el cineasta mexicano Guillermo del Toro cuando alguien osa dudar de su nacionalidad.

“Seremos mexicanos hasta el final, nunca lo podremos negar”, dijo en una videoconferencia llevada a cabo en la Feria Internacional del Libro del Zócalo, en una entrevista pública a cargo de su amigo, el escritor Paco Ignacio Taibo II.

Pocas horas lo separaban del estreno en los Estados Unidos de Crimson Peak, un “melodrama gótico”, como le gusta definir al afamado director de El laberinto del fauno y El espinazo del diablo, precisamente sus tres películas favoritas de todas las que realizó.

Crimson Peak o La Cumbre Escarlata traslada la acción a 1901, en Buffalo (Nueva York), donde una joven adinerada se enamora de un buscavidas británico, quien, tras la misteriosa muerte de su padre, la lleva a su decadente y fantasmagórica mansión británica, donde mantiene una enfermiza relación con su hermana.

Este romance gótico que todavía no tiene fecha de estreno en nuestro país cuenta con un elenco de lujo, formado por Charlie Hunnam, Mia Wasikowska, Tom Hiddleston y Jessica Chastain.

Se trata de un trabajo hecho en el centro de Hollywood, donde el tapatío de 51 años es una verdadera luminaria y donde ha reverdecido la moda de los monstruos que considera hermosos y con los que ha nutrido su cine personal y fantástico.

MATAR A LOS PROPIOS

Guillermo del Toro es mexicano y por eso mismo no puede comprender que “por algo que se llame Guerra contra las drogas o lo que sea, se pueda matar a alguien que es del mismo sitio que tú. Que vio el mismo programa dos días antes, que se comió un gansito…”

“Que cantó en mi versión de izquierda un tema de Cuco Sánchez: si al fin de cuentas venimos de la nada, a la nada por Dios que volveremos…oye, mano, eso era puro Sartre”, insertó Paco, para dar pie a que el director de cine afirmara que “para mí José Alfredo Jiménez y Cuco Sánchez son verdadera filosofía práctica”.

Del Toro, convencido de que “la ficción nos permite respirar en el cuerpo de otro”, se mostró satisfecho por el estreno de La Cumbre Escarlata y desafió a quienes dudan de su nacionalidad.
“Ser mexicano no es un sellito en el pasaporte, ser mexicano es el lugar donde naciste, donde te criaste, la canción de cuna que te cantaban, es la diferencia entre cantar Cri Cri o chingaderas. Cuando alguien me pregunta qué hay de mexicano en mis películas, les repondo: ¡yo!”, afirmó el cineasta.
“Además, el sentido de la ficción que usas en tus historias es bien mexicano. Imáginate esto, el Presidente Enrique Peña Nieto se levanta todas las mañanas y abre una galleta china y toma medidas de acuerdo al dictamen que le dice la galleta china. ¿Qué te parece?”, retó Paco Ignacio a Guillermo.

“Que ahí no hay ficción”, remató Del Toro.

Luis García Montero y Benito Taibo en el Zócalo


Luis García Montero, la voz más importante de una generación, como lo definió Benito Taibo, leyó poemas para los capitalinos que asistieron a la Feria del Libro en el Zócalo capitalino y se dio tiempo de hacerle la tarea a una jovencita de preparatoria.

La alumna tomó en el micrófono con el que García Montero y Taibo alternaban lecturas de poemas. Tomo su torno de preguntas a los autores para soltar: “¿de qué nos sirve leer? ¡Es una tarea que me dejaron!”.

Benito Taibo fue tajante: “Para que no acabemos de presidente”.

García Montero se lo pensaría más y respondió después de unos minutos: leemos para que el mundo adquiera la velocidad debida, para dejar la vorágine y andar a pie, como se debe andar.

Un primer poema de Luis García Montero que Crónica pone a disposición de los internautas, está dedicado a su madre. “Uno de los grandes peligros de la poesía es ponerse cursi y es muy difícil escribirle a una madre sin dejarse vencer por el sentimiento”, señaló el poeta español en torno a esta obra.

miércoles, 28 de octubre de 2015

Resumen de actividades FIL Zócalo 2015

Por tercer año consecutivo, la brigada cultural PARA LEER EN LIBERTAD organizó las actividades del foro principal de la Feria Internacional del libro del zócalo con un enorme éxito de público.

Este video presenta algunas de la actividades mas relevantes que se llevaron a cabo; y los invitamos a que visiten nuestro Canal de you tube  donde encontrarán videos integrales de todas las charlas, tertulias y conciertos de la Feria.

¿Qué es Latinoamérica en el siglo XXI?

En el marco de la FIL zócalo tuvo lugar una discusión acerca del presente y el futuro de nuestro continente. Más allá de los clichés con que los medios de información hegemónicos intentan reducir las experiencias de los gobiernos populares, hay un pensamiento que es preciso poner en el terreno del análisis


Ciudad de México, 25 de octubre (SinEmbargo).– ¿Qué es Latinoamérica hoy? ¿Hacia dónde va este continente tan castigado en décadas recientes por los intereses del capital que no dudaron de echar mano de las dictaduras militares para imponer sus criterios?

Cuando la crisis económica mundial ha destruido la tan difundida teoría del derrame, ahorcado a los países que pierden soberanía para en pos de pagar deudas millonarias que han hecho ricos a los más ricos y pobres a los más pobres, ¿qué hay que hacer para asegurar el porvenir de las nuevas generaciones?

“Lamentablemente hay más pobres”, admitía el pasado 15 de octubre el Presidente Enrique Peña Nieto, como si él no tuviera nada que ver en el asunto.

Efectivamente, desde su llegada al poder, hay 2.2 millones de pobres más en México, según datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Suman 11.4 millones las personas que viven en pobreza extrema, es decir, que no tienen ni siquiera un plato de comida garantizado al día.

Mientras, el 10 por ciento más rico de México concentra el 64.4 por ciento del total de la riqueza del país, una cifra que se incrementa año tras año.

Cuando en nuestro país no se discute la legalización de las drogas y se sigue apostando por una sangrienta e inútil guerra contra el narco, atendiendo las demandas y los propósitos de los Estados Unidos, con esas cifras de la pobreza y la desigualdad, ¿vale la pregunta si México pertenece a Latinoamérica o no?

México, claro, es Latinoamérica, pero su cercanía con la gran Potencia del Norte le ha impedido en cada sexenio formar parte esencial de la experiencia continental.



Si en Sudamérica hubo cruentas dictaduras militares, aquí primó “la dictadura perfecta” del PRI. Si en países como Uruguay se implementa la legalización –en un proceso complejo y para nada concluido aún– de la marihuana, en México se realiza una cruzada contra el crimen organizado, donde nuestro país pone los muertos, Estados Unidos las armas y los adictos a las drogas.

En ese contexto, ¿vale pedir como lo ha hecho en una entrevista reciente el periodista Javier Martínez Staines un cambio de sistema político, social y económico venga de dónde venga?

En Sudamérica, los Gobiernos de izquierda han cambiado la geopolítica de la región. Aun con grandes imperfecciones y con muchos opositores por parte sobre todo de los medios hegemónicos que responden en gran medida a los intereses del capital, el territorio vive nuevos aires y su voz se escucha mucho más fuerte ahora en el contexto mundial.

Latinoamérica ya no parece sólo la víctima propiciatoria e inerme del imperio. Se da la chance de construir nuevos y propios paradigmas. Desde cuestionar e incluso denunciar la voracidad de los fondos buitre que compran títulos de deuda externa por centavos, para luego reclamar millones, hasta promover el desarrollo industrial interno y con ello poner en práctica numerosas políticas sociales que han afectado positivamente a grandes masas de la región.

A todos esos gobiernos, la CNN y el poder llaman populistas. Sin embargo, ¿alcanza ese término para comprender y descartar procesos políticos que arriban al poder con una gran cantidad de votos?

Es ese el sentido del debate que quiso y pudo poner en el centro de atención la promotora cultural Paloma Saiz en la reciente edición de la Feria Internacional del Libro en el Zócalo.

Podemos estar de acuerdo o no con muchas de las cosas que suceden a nivel político en Latinoamérica, pero nadie podrá negar en este punto lo mucho que nos hace falta encontrarnos y debatir entre nosotros los grandes temas que interesan a los habitantes de esta parte del mundo.

Y hacerlo, como bien marcaba el Vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera –uno de los invitados por Saiz- entre nosotros, sin el arbitrio de los Estados Unidos.

“Antes de esta última década, ¿cuándo los países de Latinoamérica se reunieron sin la presencia de los Estados Unidos?, denme un solo ejemplo”, desafió el político boliviano. “En los últimos 10 años, ¿cuándo los países de Latinoamérica se reunieron con la presencia de los Estados Unidos?”, destacó.



BASTA DE MENTIRAS

En el debate sobre Latinoamérica participaron el ya mencionado Álvaro García Linera, el pensador argentino Ricardo Forster, el escritor venezolano Luis Britto García, el antropólogo y sociólogo Héctor Díaz Polanco y el filósofo Armando Bartra, estos dos últimos, de nacionalidad mexicana.

“Queríamos en realidad algo más ambicioso todavía”, admite Paloma Saiz en entrevista con SinEmbargo.

“La idea era traer al ex Presidente de Uruguay, Pepe Mujica, pero la altura de la Ciudad de México no le cae bien y el médico le impidió venir. Queríamos traer a la militante estudiantil chilena y Diputada Camila Vallejo, pero tampoco lo logramos”, agrega la directora de la Brigada para Leer en Libertad.

“Basta de las mentiras que se están contando sobre Latinoamérica, vamos a oír de primera mano, de gente que está ahí, lo que realmente está pasando. Basta de decir que en Venezuela toda la culpa es del Gobierno, queríamos oír a Mujica hablar de cómo ser un Presidente distinto”, cuenta Paloma.

“México está bombardeado por información falsa, no sabe lo que pasa realmente en Ecuador, en Bolivia, en Argentina”, precisa la promotora cultural.
“No se trata de hacer proselitismo, puesto que ahí tienes por ejemplo a Luis Britto, un gran crítico del Gobierno de Nicolás Maduro, pero no por ello enemigo de los procesos populares en el continente”, agrega.



¿QUÉ HA PASADO EN ESTOS ÚLTIMOS 15 AÑOS?

La esperanza de una alternativa destaca en muchos países de América Latina, que en los últimos 15 años han logrado transformar la geopolítica continental.

Para Héctor Díaz Polanco, en realidad las novedades para la región iniciaron hace 30 años, con la irrupción feroz del neoliberalismo en nuestros países, que marcó lo que Octavio Paz en 1989 decretó “el fin de la Revolución latinoamericana”.

Sin embargo, el intelectual marca que esa predicción no se cumplió, puesto que en 1999 asumió Hugo Chávez (1954-2013) en Venezuela, dando inicio a un proceso que Díaz Polanco nombra como “de Gobiernos latinoamericanos progresistas”, al que se sumaron importantísimos países del área como Ecuador, Bolivia, Uruguay, Argentina y Brasil (no en ese orden).

“Crecer y distribuir eran cosas imposibles para los países latinoamericanos de acuerdo a la receta neoliberal”, dijo el pensador, destacando que las experiencias de los países mencionados en estos tres lustros demostraron todo lo contrario.

Para Armando Bartra, lo importante es Bolivia y todo lo agradecidos que deberíamos estar los latinoamericanos de izquierda con un país “que ha reinventado la revolución”.

“Esa revolución que tanta falta nos hace a los países rezagados del continente como México”, destacó Bartra, para el que la experiencia de Evo Morales y los suyos se caracteriza por “haber ganado primero el poder en las calles y luego en las elecciones, es decir, hacer la revolución primero abajo, para luego confirmarla arriba”.
“Una revolución inobjetablemente democrática y políticamente pluralista donde el proyecto revolucionario es hegemónico, pero las oposiciones también gobiernan, al participar en los poderes Ejecutivo y Legislativo”, remarcó.


Luis Britto, a su tiempo, describió al siglo pasado en el continente como el de los muertos. “Todo se había muerto, todo era un gran funeral y lo único que no se había muerto era el mercado, qué casualidad”, manifestó.

“Hasta que el gran patio trasero del mundo, que es Latinoamérica, quebró una vez más esa tendencia mundial”, dijo.

Aun con desaciertos y errores, para Britto, la irrupción de “un outsider” de la política como Hugo Chávez, produjo “resultados espectaculares” en Venezuela.

El fin del analfabetismo registrado por la UNESCO y la reducción drástica de la pobreza extrema son algunos de los logros de lo que en dicho país se conoce como la “Revolución Bolivariana”.

“Venezuela es un país donde el 80.2 por ciento de los habitantes lee cualquier material, es el tercer país lector de América Latina”, informó, al describir un proceso político “donde se han ganado 19 procesos electorales, lo que no es una tontería. No se puede hablar de exceso de democracia, pero si un país tiene democracia ese es Venezuela”, dijo Britto.

“Ese ejemplo hay que exterminarlo como sea y eso explica la agresión constante hacia nuestro país”, remarcó.

Ricardo Forster, en tanto, destacó la importancia de los encuentros entre pensadores del continente, para escuchar de primera mano las experiencias de Ecuador, Venezuela, Bolivia, Argentina y Brasil, entre otros.

“La realidad es que sabemos muy poco de lo que sucede en nuestros países y sólo conocemos las versiones que dan O Globo en Brasil, Clarín en Argentina, El País en España, Televisa en México, que suelen mostrar algo totalmente distinto a lo que viene sucediendo”, precisó.
“Algo fundamental ha cambiado. Los países deshechos con profundo atraso social, pero hemos entrado al siglo XXI desafiando las raíces del neoliberalismo, lo cual tiene consecuencias muchas veces implacables”, dijo.

“Las derechas internas e internacionales buscan horadar y descalificar los procesos políticos que en nuestro continente han ampliado ciudadanía y democracia”, expresó.

El debate está servido y la pregunta gira en el aire: ¿Hacia dónde va nuestro continente?

lunes, 26 de octubre de 2015

Volveremos a ver a los 43 y les rendiremos homenaje

Durante una conversación con la escritora española Almudena Grandes, llevada a cabo en la FIL Zócalo, la autora de La noche de Tlatelolco lamentó que entre el público no pudiera verse a los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa. “Pero los volveremos a ver”, aseguró.

 

 

Ciudad de México, 21 de octubre (SinEmbargo).- “Alguna vez volveremos a ver a los 43 que nos faltan y les rendiremos el homenaje que se merecen”, dijo la escritora mexicana Elena Poniatowska, en el marco de una conversación pública con su colega española Almudena Grandes, de quien dijo aprender todo del sexo gracias a su novela Las edades de Lulú.

El diálogo tuvo lugar en la última jornada de la XV Feria Internacional del Libro del Zócalo, donde Poniatowska, además de ser ovacionada fervorosamente por casi 1000 personas reunidas en el Foro Eduardo Galeano, lamentó la ausencia de los 4estudiantes de la Escuela Normal Isidro Burgos en Ayotzinapa, Iguala, Guerrero, a quienes dedicó un conteo de 1 a 43, con ayuda de los espectadores.
Para la autora de la reciente Dos veces única –la vida de Lupe Marín- “escribir es un combate que inicia muy temprano” y en ese sentido consideró que los mexicanos debemos mucho a Almudena Grandes porque escribe “sobre esos españoles exiliados que vinieron a México a traernos cosas muy importantes”.

“Ellos decían que en México encontraron una nueva manera de ser españoles y nosotros con ellos aprendimos una nueva manera de ser mexicanos. Es todo el mundo lo que nos trajeron y todo un mundo les dimos”, afirmó Elena.

Para Grandes, inmersa en la escritura de seis novelas sobre la resistencia a la Dictadura Franquista, “los españoles que llegaron a México lo hicieron para pagar una deuda, puesto que cuando acaeció el Golpe de Estado de 1936, todo el mundo le dio la espalda a la República y el único país que la ayudó fue México”.

LA LITERATURA, LOS DIBUJOS Y LOS ACENTOS

 

En una conversación entre dos mujeres que se admiran y que gozan de un gran éxito literario, el tema central fue precisamente la escritura.

Si para Almudena Grandes, la narrativa en su vida se abrió paso cuando descubrió sus pocas dotes para el dibujo y se hizo profesión cuando entendió que nadie le pagaría por leer, que es lo que más le gusta en la vida, para Poniatowska la escritura fue primero poner acentos y comas como sal a un plato.

Poco a poco dejó de escribir en ruso, su lengua materna, para hacerlo “en pelado”, porque ponía muchas “groserías” en el papel, tal como suelen hacer todos los extranjeros que llegan a un lugar que no es el suyo, “sin darse cuenta”.
“Cuando iba a entrevistar a la pintora inglesa Leonora Carrington, me recibía con una pregunta: -Dime, Elena, ¿tú no quieres un chingado tequila? Y yo pensaba si no se daba cuenta de lo que decía, pero yo hago lo mismo, porque además de todo, aprendí el español en la calle”, contó Elena.
Confesó también que nunca tuvo una vocación literaria, que comenzó haciendo periodismo y lo que más le gustaba era oír hablar a la gente que tenía cerca.

“Había una chica que trabajaba en casa a la que yo le preguntaba cómo era su papá y ella me decía, no era alto ni chaparro, no era gordo ni flaco, era una cosa así: apopochadita. Por eso salía a caminar fuera de mi limitado radio de acción, para poder escuchar a las personas que decían cosas así, apopochaditas”, afirmó Poniatowska.

“Todas las personas tenemos un radio de acción muy limitado y es a nosotros mismos a quienes les toca ensancharlo”, dijo la también autora de Tinísima, mientras que Almudena reflexionó sobre los límites “difusos” que separan a la literatura del periodismo.

 

“Es cierto que el periodismo es un compromiso con la realidad más inmediata, pero la literatura, a su modo, también es un compromiso con la realidad. Una obra puede hablar de política o no, esa es una opción que tiene el escritor, pero siempre una pieza narrativa conforma una visión ideológica del mundo”, dijo la autora nacida en Madrid en 1960.

Ambas mostraron coincidencias en cuanto a preferir el lenguaje de la calle al académico, los mercados populares a los supermercados y la lectura como una prolongación de la vida, esa posibilidad que proporcionan los libros a una persona de reinventar su existencia.

“Leer es vivir más años, porque somos más felices cuando leemos. Los libros tienen que ver con la felicidad”, afirmó Almudena Grandes, cuya novela reciente es Las tres vidas de Manolita, la tercera novela de la serie sobre la Guerra Civil con la que se traslada al Madrid de los ’40, una ciudad devastada que lucha por sobrevivir y cuyas calles recorre una joven de 18 años que, con su padre y su madrastra encarcelados, y su hermano Antonio escondido en un tablao flamenco, tiene que hacerse cargo de su hermana Isabel y de otros tres más pequeños.

Para la autora española, ganadora de varios premios literarios, entre ellos uno que lleva el nombre de su interlocutora, Elena Poniatowska, “cuando te gusta mucho un libro pasas del yo a nosotros, porque el lector comienza a vivir la historia que cuenta el libro”.

Para Elena Poniatowska, que pasó la niñez sin la existencia de la televisión, sus textos de infancia tuvieron mucho que ver con la religión, pues estudió en una escuela de monjas. “Luego me olvidé todo, se me metieron muchos diablos adentro”, dijo, a pesar de lo cual consideró que la religión todavía ayuda a mucha gente.

“De hecho, ha ayudado mucho a Andrés Manuel López Obrador, que se fue corriendo a ver al Papa Francisco”, ironizó.

domingo, 25 de octubre de 2015

"México tiene una democracia fallida"

Ricardo Forster, intelectual argentino participó de un debate sobre Latinoamérica en la Feria Internacional del libro del Zócalo, donde entre otras cosas advirtió que la política real no es como House of cards



Ciudad de México, 14 de octubre (SinEmbargo).- El nuevo contexto latinoamericano, un continente que ha abandonado en gran parte la actitud sumisa frente al imperio y ha sabido cultivar una voz propia mediante gobiernos populares que hacen su acento en lo social, requiere de nuevos pensadores que agiten el debate y propongan nuevas visiones sobre los viejos paradigmas.

Enfrentados muchas veces a la hegemonía informativa, con medios de comunicación al servicio de los poderes establecidos, es muy difícil entender los fenómenos que se dan con sus diferentes matices en los países del área, a través de sistemas políticos complejos que requieren traspasar las barreras de los prejuicios y de los dilemas de cliché.

Una de las grandes claves para entender el triunfo del neoliberalismo en el mundo consiste precisamente en avistar la gran estructura cultural que dio marco a las políticas económicas en boga durante las últimas décadas.

Las crisis consecuentes y los millones de personas que quedaron afuera de la repartición de la riqueza, el fracaso de fórmulas como la teoría del derrame –a estas alturas un cuento que ni los niños creen- demostró el quiebre de ese sistema que nos exhortaba a pensar en los ’90 que no había otro camino posible más que el neoliberalismo para la organización de nuestras sociedades.

Pero son nuevos tiempos. Los gobiernos populares en Sudamérica, definidos como populistas por el lenguaje del poder, han planteado un nuevo tablero de ajedrez para el continente y el mundo, lo que no significa que hayamos encontrado el hilo negro y la cura definitiva para nuestros males endémicos.
Sin embargo, aun el opositor más recalcitrante a las experiencias de Argentina, Chile, Bolivia, Venezuela (todos, insistimos, con matices distintos y propios), tendrá que aceptar la transformación que se ha dado en el otrora patio trasero de los Estados Unidos.

En dicho contexto, se hace perentorio escuchar las voces de los intelectuales que se comprometan con su tiempo, con su época, para ayudar a desterrar la maleza en un campo donde empiezan a germinar nuevas plantas, flores renacidas.

Ricardo Forster (Buenos Aires, 1958), filósofo y ensayista, es uno de esos pensadores de consulta obligada para entender el fenómeno del Kirchnerismo, el Gobierno argentino de los últimos 12 años y cuya máxima figura, Cristina Fernández, deja la Presidencia el próximo 25 de octubre con un alto nivel de popularidad y aceptación.

En un informe de la Consultora Prospectiva dado a conocer por la agencia Télam y publicado en el periódico Página 12 hace unos días, reveló que Néstor Kirchner (1950-2010), quien gobernó el país entre 2003-2007, es el Presidente con mayor porcentaje de opiniones positivas con el 63 por ciento y el que más logros obtuvo en el terreno económico, con el 29 por ciento, entre los habitantes de dicho país sudamericano.

La Presidente Cristina Fernández de Kirchner se ubica con un 53 por ciento de la valoración positiva sobre su gestión y la mandataria con mejor imagen por sus políticas sociales, con un 28 por ciento.
Según el relevamiento, el radical Raúl Alfonsín (1929-2009), el gobernante que inauguró la democracia en 1983 luego de la cruenta Dictadura Militar (1976-1983)  se ubicó en tercer lugar con un 38 por ciento de opiniones positivas y su gestión fue valorada como “la más honesta” por el 50 por ciento de los consultados.

Así las cosas, Forster, secretario de Coordinación Estratégica para el Pensamiento Nacional, un hombre convencido de que la democracia llegó para quedarse en el continente, un territorio donde ya no hay lugar para los golpes de estado militares, es figura determinante para analizar no sólo el proceso político de su país de origen, sino también para dar indicios de cómo entender las distintas experiencias populares en otras naciones del área.

Desde ese lugar fue invitado por la Brigada para Leer en Libertad a participar en un debate sobre Latinoamérica, del que también formaron parte el escritor venezolano Luis Britto y el filósofo y antrópologo Armando Bartra, entre otros.

En entrevista exclusiva con SinEmbargo, Ricardo Forster (creador de Carta Abierta –un espacio de debate surgido en marzo de 2008, en defensa del gobierno democrático amenazado por el conflicto con las patronales agropecuarias-), habló del papel que le toca jugar al intelectual en este nuevo escenario continental y, cómo no, de México, un país que le duele –según afirmó- y en donde reina “una democracia fallida”.


LATINOAMÉRICA YA NO ES MÁS VÍCTIMA

–Creo que Latinoamérica ha perdido en los últimos años su condición de víctima. Al menos las nuevas generaciones no están tan pendientes de las acciones del imperio como nosotros en la juventud

–Está bueno eso. A ver. En los ’60 y ’70, justamente Latinoamérica no era una víctima, era el futuro, la historia se realizaba no en Europa y los Estados Unidos, sino en el Tercer mundo y AL era un continente caliente. Cuando salí de Argentina en marzo del 76, primero fui a Europa y luego vine a México y en esos tiempos todavía el latinoamericano era una especie de mito, a través sobre todo de la figura del Che. En los ’80 y ’90 nos convertimos en sudacas, en narcos, y América Latina comenzó a ser vista como el vertedero de toda la basura del mundo y comenzamos a ser un lugar oscuro, la víctima de la desigualdad, de la violencia.

En los últimos 15 años, desde la llegada de Hugo Chávez a Venezuela, luego Evo Morales en Bolivia, Lula en Brasil, Rafael Correa en Ecuador, Néstor y Cristina en Argentina, Sudamérica sobre todo se convirtió en el único lugar a nivel mundial que discutió la hegemonía del liberalismo. Allí hubo también la posibilidad de recuperar memorias y crear puentes entre generaciones que estaban rotos y la certeza de que  hay procesos democráticos populares que se atrevieron a desafiar a los grandes poderes financieros y los medios de comunicación hegemónicos. Pero también con una lógica que se expresa en una disputa por el lenguaje, por el sentido, por los cuerpos, por las subjetividades. Pensamos a menudo que el liberalismo es una construcción económica, pero nos olvidamos que es en realidad una construcción cultural, de lenguaje, de sentido común y por eso su expansión y su capacidad de reproducirse hegemónicamente. Creo que con todas las tensiones y contradicciones, debilidades y fortalezas, de los procesos sudamericanos sobre todo y algunos de Centroamérica, ha habido una invención de lo emancipatorio en nuestro continente y creo que eso es muy valioso.

–Creo que la construcción cultural del neoliberalismo está resquebrajada, pocos políticos se dirían ahora “neoliberales” sin riesgo a perder votos…

–Sí, te diría que en los ’90 el conjunto de la representación cultural del mundo, de uno u otro modo, estaba atravesada por el neoliberalismo; incluso las tradiciones de la resistencia eran débiles y se tenía la sensación de una eternización de un orden económico y social inconmovible. La idea global de la economía de mercado se veía como inexorable; el derrumbe del 2001 en Argentina abrió compuertas, pero esas compuertas suponen también que hay que recuperar olvidos y tradiciones que habían quedado muy desgastadas. Hay que tener cuidado y no pensar solamente en que si nos fue mal fue solamente porque había un enemigo fuerte y no porque también había algo en nosotros que fracasaba, que se equivocaba, que le faltaba intensidad. Es muy bueno en estos tiempos ser capaces de revisar críticamente las peripecias de los grandes movimientos populares y sociales del siglo XX. No sólo en Latinoamérica, porque somos hijos también del derrumbe de la Unión Soviética, de esta idea de que se acababan las ideologías, de que ya no iba a haber historia y que entrábamos en una época de consumo, del individuo, de la fiesta hedonista…

–De la pizza con champán

–Sí. En ese sentido creo que se ha avanzado mucho, ha habido capacidad crítica, cambiaron las condiciones materiales de la propia historia. La llegada en el caso argentino de Néstor Kirchner produjo una ruptura en una nación que si bien había atravesado la crisis del 2001, todavía no se terminaba de despegar de los ’90.


–Argentina es el país latinoamericano con más desarrollo de la clase media. Y la clase media, precisamente, crea mucha desesperanza en ese país…¿Si crece la clase media en otros países del área, tendremos que esperar entonces más individualismo, más egoísmo, más discriminación hacia los pobres?

–A ver, el problema no es sólo la clase media. Primero porque la clase media es muy compleja, muy amplia, y diversa en su composición. Creo que hay un sector nada menor de la Argentina que en estos años acompañó al kirchnerismo. Camino ahora por las calles de México y muchos chicos argentinos que están de vacaciones aquí se acercan para saludarme con simpatía y apoyo…así que diría que el problema no es sólo la clase media, sino el individualismo que crece en las condiciones exponenciales de consumo, cambios de hábitos culturales que también tocan a los sectores populares. El crecimiento económico de la primera década del siglo XXI en muchos países de Latinoamérica supuso una recomposición de la vida social. Eso es muy bueno, pero a su vez genera rupturas en el interior de las solidaridades tradicionales.

El Alto, por ejemplo, que es un sector en La Paz, Bolivia, que tiene una gran tradición de luchas populares, ha crecido mucho y hoy es un gran sector de consumo. En las últimas elecciones, la gente del Alto votó a una candidata sostenida por un magnate neoliberal. La movilidad social ascendente, que es buena, también es mala. Porque genera estos procesos de transculturización, de pérdida de los vínculos que le dieron forma a la solidaridad tradicional. Pero si mirás desde la primera vez que Hugo Chávez ganó las elecciones hasta ahora, en Latinoamérica todas las elecciones por cargos ejecutivos y presidenciales, han sido ganadas por los proyectos populares. El único caso excepcional ha sido la victoria de Sebastián Piñera en 2010, luego de que se fuera Michelle Bachelet, la que ahora volvió a la Presidencia de Chile. Pero en Brasil, Ecuador, Venezuela, Argentina, Bolivia, han ganado sistemáticamente los procesos democráticos populares y muchas veces apoyados por grandes masas de sectores medios. Cuando Cristina Kirchner ganó con el 54 por ciento de los votos, obviamente no la habían votado solo las clases bajas. Fue un voto transversal, igual al que obtuvo Correa en Ecuador, Evo en Bolivia. En este contexto lo que diría es que no tenemos que abandonar la disputa por la clase media. Una disputa cultural y de ideas que se fortifica con experiencias como esta, la Feria del Libro del Zócalo. Aquí se junta lo que ya no se junta, pues las sociedades se han compartimentado muchísimo y suele haber muchas ciudades en una, por lo que generar espacios de encuentro es muy bueno.

–Me gusta cuando hablas de la repolitización de Latinoamérica, sobre todo porque no existe mejor instrumento que la política para transformar la realidad
–Por supuesto. No hay que confundirse, lo desprestigiado no es la política como una lengua de la disputa, del conflicto, del debate por la justicia y la igualdad, sino la política como un instrumento ejercido para beneficiar a una casta, a un sector, como negocio. Hay que saber diferenciar eso. En América Latina ha regresado la política que se reencuentra con sus mejores raíces, sus mejores tradiciones. La política es un espacio que pone en evidencia para una sociedad lo que no está resuelto.
La política no es la conquista de lo absoluto, sino el descubrimiento de esa pelea por la mejor distribución del pan, de los bienes culturales y materiales, es la disputa por el poder, pero el poder entendido también como la expansión de los derechos. Esa política se ha refundado. Siempre el poder trata de vaciar la política, trata de mancillarla, de agusanarla, de decirle a la sociedad de que la política es horrible, es revulsiva, que no sirve para nada, que es el lugar de la corrupción; ese es el discurso de la derecha, siempre. Una república virtuosa, perfecta, que vaya a saber dónde está y un mundo de la política donde están los gángsters.
–Como House of cards, que como serie televisiva es maravillosa, pero en el fondo tiene un discurso súper reaccionario

–El problema es cuando la política es vista como la mímesis de la ficción televisiva y cinematográfica. En los ’90 en la Argentina pasaba por un set de televisión. Quien quería ser alguien en la política, tenía que pasar por ahí, lo que terminó sacando a la política de las calles y vaciándola de contenidos. Por ejemplo, ahora tienes el uso maquiavélico del poder en la serie House of cards. Todo se resuelve con tres tipos tomándose unos whiskys y decidiendo el destino de la humanidad sin posibilidad de intervención alguna. Todos somos unos tarados que no podemos decidir, entes pasivos, objetos de lo que tres tipos hacen con nosotros. Me parece que tenemos que dar también esa pelea, porque si la representación de la política es House of cards, estamos fritos. En la historia, las luchas por los derechos, por ampliar la vida democrática, por ampliar la igualdad, tiene que ver con disputar precisamente otro sentido de la política.

–Así y todo, Daniel Scioli, el candidato por el Frente de la Victoria que va primero en las encuestas, tuvo que ir al programa frívolo del popular Marcelo Tinelli…

–A ver, desde la concepción de Daniel Scioli tuvo que ir al programa de Tinelli. Cristina no hubiera ido. Néstor, tampoco. Y a ambos les fue muy bien sin ir. Cuando Kirchner llegó al Gobierno suspendió las conferencias de prensa, precisamente para evitar que la televisión siguiera devorando a la política. El político era un actor más de la tele. De la Rúa cuando se equivocaba de puerta, etcétera, la política estaba “tinellizada” y haber sacado a la política de ese eje, fue un gran gesto fundacional del kirchnerismo.

–Se contrarresta con una Presidente que da cadenas oficiales a cada rato

–Eso es diferente. Eso es la utilización de los medios de comunicación para romper el bloqueo de los medios hegemónicos. Cristina Kirchner se comunica a través de la cadena con una parte de la sociedad con la que no se podía comunicar porque la acción de los medios opositores hacen invisible la acción de Gobierno. No es Cristina sometiéndose a la estética de un programa como Almorzando con Mirtha Legrand o el de Marcelo Tinelli. Daniel Scioli hace lo contrario y acepta las reglas de juego del otro, son dos modalidades diferentes.

–La gestión Presidencial de Cristina Kirchner, con la ley de fertilización asistida, con el parto humanitario, tiene un tinte de género muy marcado
–Sí, por supuesto. Es una mujer que combina el ejercicio del poder con la sensualidad, la femineidad y un gran instinto de género. Cristina Kirchner ha desafiado el poder masculino y ha puesto en evidencia que hay un plus, una posibilidad de mirar con un espectro más amplio la realidad. Un candidato no habla por ejemplo de que su hija acaba de tener una bebé y lo ha hecho abuelo. Cristina sí. Eso hace a lo que es ella y al modo en que se vincula con la sociedad.
–Se espera con mucha ansiedad la visita a la FIL Zócalo del vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, considerado el genio de la política actual en su país…

–Creo que hay que juntarse en este momento de Latinoamérica. Recientemente hicimos un foro en Buenos Aires, donde entre otros vinieron Paco Taibo, Álvaro García Linera, Noam Chomsky, para generar espacios de encuentros. Álvaro es un hombre que ha logrado conjugar una trayectoria militante en su historia con el ejercicio del poder como vicepresidente de su país, a la que le suma una mente analítica extraordinariamente potente. Eso es muy valioso y hay muchas figuras importantes en Latinoamérica y por eso es tan necesario crear ámbitos para el encuentro y el debate. Para conocernos, además, porque la paradoja es que el sistema cultural construye compartimentos estancos. Las editoriales españolas editan en paralelo en América Latina, pero no en forma simultánea. Un escritor de Guatemala que edita Alfaguara es distribuido sólo en su país, no en el resto del continente, salvo que venda muchos libros y se haga famoso. Es una política de la lengua, de fundar hegemonía, no es sólo negocio editorial. Por eso es nuestra obligación crear vasos comunicantes en nuestro continente.

–Antes existía la Escuela de las Américas para formar militares golpistas y con ello dominar el territorio político del continente, ahora están los medios de comunicación hegemónicos, que se comunican entre sí, ¿nunca se sumarán esos medios, como la CNN, Clarín, La Nación, O Globo, a los procesos de la democracia?

–No. Sobre todo porque ya no hay lugar para los Golpes de Estado, pero todavía persisten en muchos países las democracias frágiles y vaciadas de contenido, como si el poder no necesitara de su guardia pretoriana, porque tiene otros mecanismos de dominación; esos mecanismos son la industria cultural, los grandes medios de comunicación, el lugar clave y sutil de la expansión neoliberal. Desde las tradiciones populares, tenemos que dar la batalla cultural.