martes, 10 de abril de 2018

Esboza Taibo II su plataforma cultural



Cd. de México (08 abril 2018).- El cierre de la feria del libro Para Leer en Libertad devino este domingo en un acto proselitista en favor de Claudia Sheinbaum, candidata de Morena a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.

Desde el foro del encuentro librero, ubicado a un costado del Palacio de Bellas Artes, en la Alameda Central, el escritor Paco Ignacio Taibo II, quien se perfilaría como Secretario de Cultura capitalino en caso de ganar la morenista, esbozó sus planes para el sector.

El Palacio del Ayuntamiento, dijo, se convertirá en museo, aunque Sheinbaum despacharía desde ahí, en una "esquina".

Además anunció, sin dar mayores detalles, la creación de un "palacio del cabaret", que redimiría, junto a la farsa y al teatro político, una actividad escénica que en México vivió verdaderos años de fulgor.

También prometió que los creadores ya no sufrirán la burocracia ni esperarán que sus pagos les lleguen tres meses después. Aseguró que cobrarán al pie del "escenario", tras función, lo que arrancó en el foro múltiples aplausos.

La "muralización" de la Ciudad es otra de las iniciativas, otorgando múltiples muros a los artistas urbanos, aunque aún está por estudiar, precisó, cómo aterrizar la propuesta.

También serán regularizados por artistas callejeros. Se emitirá para ellos una "credencial única" que los proteja en su oficio.

"Tienen el pleno derecho a ejercer el arte callejero. No es mendicidad, es quid pro quo y la Ciudad se lo agradece", expresó el escritor.

Asimismo, prometió mil cineclubes así como la creación de una estación de radio digital "bien chingona", una radio abierta a la gente, donde incluso se le dé el micrófono a la audiencia para que reportee desde el concierto en el que se encuentre, por ejemplo, o para que un escucha comparta en vivo el virtuosismo del ejecutante de armónica con el que se acaba de topar en el metro.

"Tenemos que ganar esta Ciudad", remarcó. "Claudia tiene que ganar para que nada siga igual".


Oscar Cid de León

La lectura y la libertad


No digo nada nuevo al asegurar que, en términos generales, la lectura genera cosas positivas (aunque bien podría ser que un tirano o un psicópata lectores tendrían herramientas nuevas para ejercer sus perversiones). Una de éstas es la libertad. Tanto en el plano del conocimiento duro como en el de la ficción más fantástica, leer permite entrar en el mundo del otro, compartir su perspectiva y su forma de ver la realidad. Esto, de inmediato, genera una suspicacia a la hora de enfrentarse a las grandes verdades. Dudar, ser capaces de ponerse en los pies del otro, aprender y aprehender de las experiencias ajenas, abre nuestro panorama existencial. De esta forma, nos permitimos cuestionarnos los planteamientos que se nos presentan a lo largo de la vida. Un acto, el de la duda, que redunda en volvernos más libres. Y sí, en muy buena medida, leer nos otorga esa libertad de pensamiento que ningún otro medio puede aportar.
De ahí que todos los esfuerzos por fomentar la lectura sean tan bienvenidos. Desde el pequeño taller de lectura donde se reúnen media docena de amigos para comentar un libro, hasta ciertos programas masivos que tienden a incrementar el número de ejemplares que cada persona lee. Hoy sólo quiero hablar de uno de ellos.


La Brigada para Leer en Libertad es una asociación civil dedicada al fomento a la lectura y la historia de México. Es un esfuerzo orientado a crear un público más informado, con más lecturas a la mano. Esto último es importante. No sólo por las ferias del libro que organiza o por los cursos que da en línea. Sabedores de que el acceso a los libros en este país puede llegar a ser complicado, se han encargado de regalar miles de ejemplares o, en dado caso, a ofrecerlos a precios verdaderamente bajos, gracias a convenios que hace con las editoriales.
Sorprende la enorme convocatoria que tiene cada uno de sus eventos. No sólo es un público masivo el que se pasea por sus ferias del libro. Es un público que, también, escucha, pregunta y se cuestiona. Ser invitado a una de sus ferias del libro (yo presenté la semana pasada en la Feria de la Alameda), permite estar en contacto con lectores potenciales que, poco a poco, van aportando sus propias inquietudes a los procesos lectores. Y no son sólo presentaciones de libro, también abundan las mesas de debate, los foros y las discusiones que posibilitan ampliar nuestras perspectivas culturales y políticas. Enhorabuena, pues, a este esfuerzo.
Hay ocasiones en que uno se pierde en las páginas de un libro. A quienes les ha sucedido saben de qué hablo: esa emoción incomparable por saber qué sigue en las páginas siguientes, esa empatía con el sufrimiento de un personaje, esa necesidad de robarle horas al sueño, esa confrontación con uno mismo que, a fin de cuentas, es una de las principales razones por las que uno lee. En fin, esos placeres intelectuales y espirituales que difícilmente se encuentran en otro lado. Sé, también, que no todos los procuramos ni los deseamos (hay quienes prefieren acceder a la felicidad por otras vías, bienvenidas sean del mismo modo). Sin embargo, el placer de la lectura existe. Y si los esfuerzos de una A.C., o de cualquier tipo de programa contribuyen a ofrecer el acceso a una sola persona más, entonces bien valen la pena. Yo, por mi parte, no tengo sino gratitud para la Brigada para Leer en Libertad y para cualquier otro programa que vaya sumando lectores a la causa justa de esta misma libertad.

Por Jorge Alberto Gudiño Hernández
Lee y escribe. Lleva años conduciendo “La Tertulia” y muchos semestres dando clases a universitarios. Le queda claro, tras tantas palabras, que tiene pocas certezas. De ahí que se declare “Parcial y subjetivo”. Su novela más reciente es “Instrucciones para mudar un pueblo” (Alfaguara).

miércoles, 14 de marzo de 2018

El retorno del 68


Celebramos los 50 años del movimiento estudiantil-popular de 1968. Un movimiento que es mucho más que un recuerdo en la sociedad y la política del país. No obstante el tiempo transcurrido desde entonces, el 2 de octubre de cada año, miles de jóvenes toman las calles de Ciudad de México para conmemorar la masacre del 2 de octubre. Los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos en 2014 en Iguala se preparaban para asistir a esa manifestación.

El movimiento fue un parteaguas en la historia contemporánea del país. Su influencia persiste en todos los ámbitos de la vida política y rebasa, por mucho, el recordatorio ritual a los mártires de la matanza de Tlaltelolco o a las demandas no satisfechas de esclarecimiento público de los hechos y castigo a los responsables de la matanza.

El 1968 mexicano fue un relámpago que iluminó la oscuridad del autoritarismo gubernamental. Ese relámpago mostró masivamente que la pax social priísta era un mito sostenido por la cárcel, el destierro y el asesinato. Ese relámpago alumbró a gigantes cívicos y literarios como José Revueltas, y proporcionó que se le diera un reconocimiento masivo hasta entonces escamoteado. De paso, sacó del olvido de las cárceles en las que se encontraban a presos políticos, como Demetrio Vallejo y Valentín Campa.

A 50 años de distancia, Francisco Pérez Arce hace la crónica de aquel relámpago. “Rayo en cielo tranquilo” se llama su primer capítulo. Lo hace en un momento de peligro. Dice Walter Benjamin que “articular históricamente el pasado no significa conocerlo como verdaderamente ha sido. Significa adueñarse de un recuerdo tal como éste relampaguea en un instante de peligro”. Así lo hace Caramba y zamba la cosa. El 68 vuelto a contar.

Francisco Pérez Arce es un economista especializado en la historia social de las cinco décadas recientes del México de abajo, que, además, escribe novelas. Sus crónicas y trabajos de ficción recrean con magnifico oficio la atmósfera social y política de las luchas populares durante el pasado medio siglo.

Adicionalmente a su trayectoria dentro de la academia como historiador (fue director del Departamento de Estudios Históricos del INAH) o de su vocación como novelista, Paco Ceja –como le llaman cariñosamente sus amigos– fue, a lo largo de más de tres décadas, asesor y organizador de movimientos campesinos y sindicales, asiduo e incansable acompañante de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, activo participante en las luchas por democratizar el país y participante directo en la administración pública durante el gobierno de Cuauhtémoc Cárdenas en el entonces Distrito Federal.

Francisco fue también promotor de proyectos periodísticos de difusión de las luchas obreras y populares. Participó activamente en la elaboración y distribución de La Causa del Pueblo, Trabajadores en Lucha e Información Obrera. Ha colaborado con los suplementos “México en la Cultura”, de Siempre! y “La Jornada Semanal”, con los diarios La Jornada y El Universal y con las revistas Historias y Nexos.

La combinación de esta relación con las resistencias del mundo subalterno, de una extraordinaria capacidad para escuchar y reproducir el habla popular, de una amplia cultura literaria, y de su vocación como educador de base, capaz de explicar con sencillez y concisión las situaciones o los conceptos más complejos de las ciencias sociales, le han permitido producir una obra muy poco común en el país. Sus libros dan voz a quienes no la tienen, pero van mucho más allá de lo estrictamente testimonial. De la misma manera en la que diversos compositores utilizan la música popular como materia prima para elaborar piezas de música clásica, Paco parte de los relatos del México de abajo para elaborar narraciones literarias que reproducen el mundo obrero o campesino. Novelas de ficción suyas como La Blanca, El Día de la Virgen o Xalostoc nos permiten aproximarnos al México profundo, mejor que muchos trabajos académicos.

Pérez Arce escribe poniendo en el centro la lucha contra el olvido y en favor de la memoria de las resistencias populares. El 68 vuelto a contar está escrito justo en esta dirección. Crónica de un movimiento que abrió una nueva época (tanto en México como en el mundo), apuesta por refrescar la memoria y narrar lo que se ha contado de muchas maneras a lo largo de cinco décadas, pero desde una nueva perspectiva en la que, lo central, no es la represión gubernamental contra el movimiento (hecho que no oculta ni pretende esconder), sino su espíritu rebelde y alegre.

Caramba y zamba la cosa nada contra la corriente de un poderoso afán por revisar y cuestionar la importancia del movimiento del 68 en la democratización del país. Destilando amargura, incómodos por el triunfo cultural del movimiento y por el papel que ha desempeñado en el imaginario de sucesivas generaciones de activistas estudiantiles, diversos autores se han propuesto tratar de “desmitificar” la gesta libertaria. Sin que sea su propósito explícito, el libro de Pérez Arce responde con contundencia y eficacia a ese afán revisionista.

En dirección contraria al sinsabor que destilan los escritos de los nuevos detractores del movimiento, El 68 vuelto a contar ofrece una visión fresca y optimista de esa etapa de la historia del país. Con brevedad, de manera amena –y al mismo tiempo erudita–, ajena a cualquier veleidad manualesca, responde al lector contándole todo lo que alguna vez quiso saber y no se atrevía a preguntar.

Decía Walter Benjamin que sólo tiene derecho a encender en el pasado la chispa de la esperanza aquel historiador traspasado por la idea de que ni siquiera los muertos estarán a salvo del enemigo, si éste vence. Instalados en una época en la que ni siquiera los muertos del 68 están a salvo, Caramba y zamba la cosa enciende la chispa de la esperanza. De esa clase de historiadores es Francisco Pérez Arce, con ese oficio está escrito su libro.

Luis Hernández Navarro
La Jornada 13/03/18

viernes, 19 de enero de 2018

Para Leer en Libertad entregó bibliotecas a escuelas dañadas por sismo de septiembre


*Los libros obsequiados a 11 planteles fueron donaciones de particulares a la brigada
*Paco Ignacio Taibo II repartió ejemplares entre los estudiantes y los invitó a compartirlos 

La Brigada para Leer en Libertad entregó esta semana bibliotecas en 11 escuelas de la Ciudad de México afectadas por el sismo del pasado 19 de septiembre.

El escritor Paco Ignacio Taibo II, integrante de la brigada, entregó a las instituciones los ejemplares obsequiados por particulares en las ferias que realiza la agrupación cultural, como se mostró en un video difundido en redes sociales.

Los actos de entrega se convirtieron en sesiones de autógrafos y breves encuentros con los estudiantes, a quienes Taibo II les dio en mano volúmenes para leer y “rolar” entre sus compañeros.

Gran variedad de temas

Ahí, un niño de unos ocho años lo persiguió: “Paco Taibo, Paco Taibo, es para que te compres algo”, le dijo después de entregarle una moneda como agradecimiento inocente.

Los maestros también recibieron algunos ejemplares elegidos por la brigada en días previos, por ser más idóneos para los docentes.

Entre los planteles educativos que recibieron los acervos se encuentran las primarias Escuela de Participación Social número 6, Francisco Medina Ascencio, Felipe Carrillo Puerto, Leonardo Bravo, Kukulkan y Fray Luis de León.

“Recibimos cientos de libros de donaciones que luego almacenábamos para preparar bibliotecas que serían distribuidas en escuelas de la Ciudad de México que habían sido dañadas”, explica a los alumnos el escritor en el documento visual.

El historiador y activista explicó que se dedicaron a separar libros para los maestros y para los chavos, con los materiales que recopilaron en los meses pasados; luego decidieron a qué primarias y secundarias se les darían a partir de las peticiones recibidas. Las bibliotecas transferidas incluyen diccionarios, libros de biología e historia y enciclopedias.

En su cuenta de Twitter, el autor de la trilogía Patria se dijo “muy emocionado por las muestras de cariño de los niños de las escuelas que visité esta semana con las donaciones de la @brigadacultural”. 

Reyes Martínez Torrijos

La Jornada, 19 de Enero 2018

lunes, 18 de diciembre de 2017

Recoge libro el origen y gestación del movimiento estudiantil de 1968


Periódico La Jornada Lunes 18 de diciembre de 2017, p. a13

En 2018 se cumplen 50 años del movimiento estudiantil en México y se efectuarán las elecciones presidenciales. En ese contexto se pone en circulación el libro Caramba y zamba la cosa, el 68 vuelto a contar, de Francisco Pérez Arce (Tepic, Nayarit, 1948), crónica-testimonio personal de los acontecimientos previos al trágico suceso del 2 de octubre en Tlatelolco.

“No se trata de un análisis ni de una crítica de los hechos, sino más bien de una crónica personal en la que se relata cómo veo y viví el movimiento, además de integrar historias que son testimonio de la resistencia de los jóvenes estudiantes de aquel entonces”, explicó el autor durante la presentación que se llevó a cabo el sábado como parte de las actividades de la Feria del Libro en la Alameda Central, organizada por la Brigada Para Leer en Libertad, la cual concluyó ayer.

El libro habla sobre todo de la rebeldía estudiantil, expresó Pérez Arce. “Lo que suele recordarse del 68 es su final trágico, que hoy sabemos fue un crimen de Estado, cuando el Ejército disparó contra los estudiantes; sin embargo, lo que se recuerda poco es lo que pasó en los meses de julio, agosto y septiembre, antes del 2 de octubre, y cómo es que se desarrolló y organizó el movimiento”.

Desde el origen

El libro se propone abordar esos meses desde una óptica que implica los ánimos de alegría y rebeldía en el desarrollo del movimiento; así como de la constante represión del gobierno mexicano contra el movimiento, explicó el autor.

Se narra el origen del movimiento, la pelea de un grupo de estudiantes en La Ciudadela, la cual fue controlada “no por unos cuantos policías, sino que se enviaron dos camiones de granaderos, lo que desembocó en una absurda y excesiva agresión”.

Igual se hace la crónica de la indignación que provocó ese hecho y de la marcha de protesta, dos días después, el 26 de julio, que coincidió con la manifestación para conmemorar la revolución cubana. “Y de cómo, de nueva cuenta, los estudiantes son golpeados en su intento por llegar al Zócalo, y en el que se ven involucrados estudiantes de las preparatorias aledañas, que iban saliendo de clases y que no iban con la marcha, pero que también fueron agredidos”.

Pérez Arce detalló que en el libro se hace referencia, entre otros hechos, al bazucazo a la Preparatoria 1, a la toma de la misma por el Ejército, a la toma también de la Vocacional 5, a la protesta conocida como la Marcha del Rector y la Marcha del Silencio, a la suma de otras universidades al movimiento, a las demandas de los estudiantes, entre las que destacaba libertad a los presos políticos, “que implicaba no sólo a los estudiantes, sino igual demandaba la libertad de los ferrocarrileros, maestros y médicos, cuyos movimientos también habían sido reprimidos”.

Sobre todo, dijo el escritor, “los estudiantes exigían un dialogo público, con un presidencialismo autoritario y vertical, frente al nivel de agresión sistemática al que llegó el Ejército en unos cuantos días”.

Asimismo, se habla de las brigadas estudiantiles que todos los días salían a repartir volantes y a hacer mítines relámpago y pintas, “era una especie de fiesta cultural”, pero también era una forma de contrarrestar el control de la información, “ya que la radio, televisión y prensa escrita, con honrosas excepciones, estaban controladas, casi en su totalidad por el gobierno”.

Editado por la Brigada Para Leer en Libertad, Caramba y zamba la cosa, el 68 vuelto a contar, fue regalado a los asistentes a la presentación. También se puede
descargar de manera gratuita. 

viernes, 15 de diciembre de 2017

Paco Ignacio Taibo II presenta en la Alameda "Que sean fuego las estrellas"

*El libro aborda el anarcosindicalismo español, “la muestra más acabada del poder obrero”
*Este movimiento se inició tras el despido de ocho trabajadores y derivó en huelga de 150 mil
*Tiene paralelo con la revolución rusa, la alemana y los consejos laborales de Italia, sostiene




El anarcosindicalismo español es el tema del libro Que sean fuego las estrellas. Barcelona (1917-1923), historia sobre sindicalistas y pistoleros, investigación realizada por el escritor Paco Ignacio Taibo II.

Publicada por Editorial Planeta, esta obra de Taibo II recorre los vericuetos y vicisitudes de dicho movimiento sindical, considerado el“más importante e impresionante” de España, conocido como la huelga de La Canadiense, empresa de suministro de luz con capital de Canadá en la que se vieron implicados unos 150 mil trabajadores de distintos sectores de Barcelona, explicó el autor durante la presentación del texto, como parte de las actividades de la Feria del Libro organizada por la Brigada Para Leer en Libertad, instalada en la Alameda Central, a un costado del Palacio de Bellas Artes.
Para Taibo II el anarcosindicalismo español es la muestra más elaborada y acabada del poder obrero de principios del siglo XX, paralelo a la revolución rusa y alemana y a los consejos obreros de Italia.

Pistoleros contra gremios

“Para mí, que estaba haciendo sindicalismo democrático y participé en las luchas de los ferrrocarrileros de (Demetrio) Vallejo, de los trabajadores de la educación del Sterm, en los movimientos de Ecatepec y de las trabajadoras de Irapuato, ese movi- miento español era una lección impresionante, el cual tenía en medio, además, una trama policiaca en la que ante el ascenso vertiginoso del movimiento gremial, se articularon una serie de bandas de pistoleros patronales, que desataron una guerra a tiros en las calles durante cinco años.”

Para dicha investigación, dijo el autor, recurrí a distintas fuentes hemerográficas y bibliográficas, así como a los archivos de Ámsterdam y Valadez de México, entre otras.
Que sean fuego las estrellas,explicó, es una historia“absolutamente proletaria, de obreros del sector servicios, en la que apenas existen cuadros de clase media”.

Los integrantes del movimiento anarcosindicalista, reseñó, “eran trabajadores que tenían una capacidad de migración laboral impresionante, como pintores de brocha gorda, vidrieros, mecánicos, electricistas, que si los despedían de una fábrica entraban a otra, pero dejando la organización sindical en la que estaban”. Entre los sectores más combativos, añadió, estaban los trabajadores de la madera, desde las fábricas de pianos y muebles, hasta los carpinteros que hacían infraestructura en las metalúrgicas.

“El movimiento en Barcelona creció de una manera muy extraña. En Madrid, en Asturias y en el País Vasco, habían sido los socialistas los que habían crecido, pero en Cataluña las influencias de las ideas anarcosindicalistas pegaron duro en la clase obrera.

“El anarquismo catalán de aquellos años era un anarquismo de ideas, no de organización. Hacían decenas de periodiquitos, tenían clubs culturales, bibliotecas, hacían continuamente conferencias y debates. Eran feministas. Estaban en favor de la ciencia. Gustaban de pésimos poemas bucólicos. Promovían el sánscrito. Eran innovadores y vanguardia en muchas cosas”, por ejemplo, explicó Taibo II, “para aquel entones se organizó a más de 5 mil sirvientas, llegando incluso a estar en huelga unas 15 mil, entre cuyas demandas estaban una jornada de 8 horas, descanso dominical, respeto y no tenerlas encerradas. Lo extraordinario es que ganaron la huelga”.

En el libro Paco Ignacio Taibo II da cuenta de las bandas de pistoleros patronales y del inicio que desembocaría en una huelga general: el despido de ocho trabajadores, con cuya lucha por su reinstalación de manera paulatina se fueron solidarizando diversos sindicatos hasta llegar a involucrar a unos 150 mil trabajadores en el movimiento.

Carlos Paul
Periódico La Jornada
Lunes 11 de diciembre de 2017, p. 6




“En México hoy no tenemos ni verdad ni justicia”: Hernández Navarro

Ciudad de México. “En México hoy no tenemos ni verdad ni justicia”, expresó el periodista Luis Hernández Navarro a título personal durante la mesa de reflexión Nos están matando, que se realizó el domingo como parte de las actividades de la Feria del Libro organizada por la Brigada Para Leer en Libertad.


Hernández recordó que ya han pasado 263 días y 210 días de los asesinatos de los reporteros Miroslava Breach y Javier Valdez, corresponsales de La Jornada en Chihuahua y Sinaloa, respectivamente; y que “aún no se tiene una investigación seria la cual explique lo sucedido, que señale quienes son los culpables y que se traduzcan en actos de justicia”. En el caso de ambos, dijo, “no tenemos ni verdad ni justicia, lo que campea es el reino de la impunidad”.
Desafortunadamente sus casos no son excepciones, explicó. “Son parte de un patrón que se ha venido estableciendo en el país desde el año 2000”.

De acuerdo con el coordinador de la sección de Opinión de La Jornada, “hay tres elementos comunes en los asesinatos de los periodistas. Primero. En lugar de disminuir se han ido incrementando con el paso de los años. El segundo “es que la inmensa mayoría de esos crímenes no son esclarecidos. Sólo alrededor del 5 por ciento han sido más o menos investigados”.
En tercer lugar, continuo Hernández Navarro, “más de la mitad de esos crímenes han sido cometidos por policías, soldados o por elementos de la fuerza pública, es decir, la mitad de esos crímenes son responsabilidad de agentes del estado y no de criminales como de manera general se tiende hacer creer”.

Hernández se refirió a las circunstancias en las que fueron asesinados Miroslava Breach y Javier Valez, así como al profesionalismo de ambos y a sus trabajos periodísticos, como una forma de que no se trata sólo de un número más, sino de que son personas de carne y hueso, “con las que tenemos un compromiso de no olvidarlos”.

Todas las muertes de periodistas son terribles, destacó, pero en estos dos casos lo trágico es que ninguno de los dos “comía lumbre”, es decir, “no buscaban publicar cualquier cosa con afán amarillista o sensacionalista. Eran periodistas responsables. Sabían dónde estaba la frontera entre lo que se podía decir y lo que no se podía decir. La cuestión es que los mataron. Eso quiere decir que esa frontera se removió. Los mataron porque este país es cada vez más un narcoestado. El 10 por ciento del Producto Interno Bruto viene de actividades del crimen organizado. Alrededor de 65 mil millones de dólares, cada año, entran a los circuitos de la economía formal del país, provenientes del narco, que sirven para comprar jueces, notarios, centros comerciales. Dinero que forma parte de la economía y política formal del país”, apuntó Luis Hernández Navarro.

“Breach y Valdez decían que hoy se ha establecido una estrecha relación entre empresarios, políticos y narcotraficantes. Y los periodistas que lo siguen documentando están hoy en riesgo”, añadió.
Tal situación, concluyó, abarca no sólo a los periodistas y la libertad de expresión, sino también a los activistas de distintos estados del país que luchan en defensa de los derechos humanos, los cuales igual son perseguidos y asesinados.

En la mesa de reflexión Nos están matando también participaron la periodista Romina Gándara, de Chihuahua y el fotógrafo Alejandro Meléndez, de la red de Foto Reporteros MX, quienes también deploraron la situación de la que son víctima los reporteros.

Gándara se refirió, entre otras cuestiones, a “la relación de los dueños de algún medio de información con el poder político, a través de los convenios de publicidad y sobre el peligro y consecuencias que ello acarrea”, así como al “sentimiento de vulnerabilidad y los riesgos” en la que viven los reporteros debido a la corrupción y la impunidad.


Meléndez recordó el caso del fotógrafo asesinado Rubén Espinosa y destacó la importancia de la red de Foto Reporteros MX, “como una forma independiente de protegerse y apoyar a los compañeros de los estados que lo requiera”.